Palabra de perro
José A. Lafuente
Autor: Juan Mayorga
Actores (entre otros): Juan Ignacio Ceacero (Berganza), Fernando Valdivieso (Cipión)
Dirección: Sonia Sebastián
Teatro Arniches – Viernes 12-11-2010
XVIII Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos
Basada en El Coloquio de los Perros, de Cervantes, esta obra de Juan Mayorga actualiza el discurso y convierte a los antiguos conversos judíos y musulmanes en inmigrantes "sin papeles". De nuevo un texto superior a la puesta en escena y unos personajes fuertes rodeados por otros menores pero necesarios para contraponer aspectos de una sociedad (ojo, esta) vergonzante. La conocida inclinación de Mayorga por el uso dramatizado de animales para opinar sobre las cosas es potenciada aquí por Sonia Sebastián en una arriesgada comparecencia de dos humanos animalizados que, apoyados por otros personajes "menores" (corruptos, racistas, políticos inocuos, etc.), pontifican acerca de su condición y de lo paradójico de su esencia. En definitiva, dos parias en busca de una identidad y de una dignidad que resolverán con la misma medicina, esta vez redentora, de la violencia justa.
La homérica escenificación de los dos perros-actores (¿o actores-perros?), Cipión y Berganza, "humanimales" diríamos, dejó un aforo tan exhausto que salimos casi con la lengua fuera y jadeando como mastines. Un trabajo ímprobo, no exento de algún exceso, que los dos… perros bordaron durante las casi dos horas que estuvieron a la vista del respetable. Una vez más, el texto (teatro de autor o de tesis) sobresale sobre una dirección no competitiva y respetuosa con "el mensaje". El atrezzo, la iluminación y el conceptualmente difícil vestuario cumplieron su función sin alardes.
Hay que reconocer, además, que la condición principal del Juan Mayorga dramaturgo no le enfrenta con lo que también fue: poeta y novelista. Aquí hay poesía y drama, denuncia y telediario; elocuencia diríamos que revolucionaria. Si un hijo de puta (compañero sentimental dicen) llama rutinariamente inútil a su mujer y esta no reacciona, terminará por creérselo y sucumbirá ante él y ante sí misma. Si a un ser humano le llamas insecto y lo tratas como tal, terminará como la cucaracha de Kafka y todos nosotros, por no impedirlo o no denunciarlo, como cómplices no importa en qué grado.
Teatro de riesgo. Teatro comprometido en este tiempo de "mercados".
José A. Lafuente es licenciado en Filosofía y Letras.
















