Secundarias
Luis Prats
Pues va a ser que no, por esta vez las primarias no son las más importantes o las primeras en consideración, en el caso que nos ocupa las secundarias pasan a ser las verdaderamente trascendentales. Los son sin duda, las primarias, las primeras en orden, pero no en grado, ni tampoco las principales, ni mucho menos las esenciales. La definición que de ellas se hace, de elecciones primarias, por la Real Academia Española de la Lengua es tan simple que sonroja: "Elecciones que se hacen para designar a un candidato en unas futuras elecciones". Vamos que lo vivido en la calle Pintor Gisbert este domingo no es más que el trampolín de Elena Martín, ganadora ante Fernández Valenzuela, desde donde deberá tomar impulso para intentar ganar la alcaldía a Sonia Castedo, alcaldesa popular por encargo de Alperi.
Dificultades para la aspiración, en la que los socialistas se quedan siempre sin el aire adecuado desde hace la friolera de veinte años, va a tener Martín y muchas. La primera el desconocimiento total que tiene de su persona el vecino de Alicante, y que en medio año largo que nos separan de las municipales va a ser difícil de superar. La segunda el mal recuerdo que una operación de estas características, lanzar al ruedo electoral a una mujer deprisa y a última hora, dejó la por entonces subdelegada gubernamental Etelvina, esperanza decepcionante, que prefirió marchar a Madrid de directora general de Consumo antes que quedarse en la ciudad que la vio nacer de líder de la oposición municipal. La tercera, su escasa por no decir nula experiencia laboral, siempre ligada a trabajos por y para su partido político, mal ejemplo para nuestros jóvenes que luchan por un puesto en el enfermizo mercado de trabajo español.
Y por último, su contrincante, bien asentada en la alcaldía y con un conocimiento de la ciudad muy superior al de Martín en ambas direcciones, tanto en la de ella de la ciudad como en la de la ciudad, los vecinos, de ella. El cariz populista de la popular, característica que ha adornado a todos nuestros alcaldes con la excepción si acaso de Ángel Luna, es por mucho que pese a algunos un bagaje positivo cara a una confrontación electoral.
Sin duda es momento de cambio, no ya por quienes o quién quiere ser protagonista del mismo, sino por el propio sistema democrático que nos hemos dotado, y en definitiva por los ciudadanos sujetos pasivos de las decisiones de los políticos en cuanto representantes suyos en las instituciones.
Un dato a favor de la neófita en estas lides: la corrupción que presuntamente recorre a los populares de norte a sur de la Comunidad. Si los de la gaviota tienen la osadía de presentar como número dos de su lista municipal en Alicante y por tanto de nuevo candidato a gobernar la Diputación al ínclito Ripoll, Elena Martín acumularía en su haber, por el debe de los contrarios, numerosas intenciones de votos que le permitirían soñar con arrebatar la Casa Consistorial al Partido Popular.
Luis Prats es sindicalista.

















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