Valenzuela y Alperi, vidas paralelas

Luis Prats Pérez

Luis PratsEl recorrido político y social de ambos podría calcarse casi sin modificación alguna, hablamos de cargos y responsabilidades. Iniciaron sus respectivas carreras políticas en la Diputación Provincial, aunque bien es verdad que Valenzuela hizo sus primeros pinitos en la concejalía de tráfico alicantina, pero donde adquirió verdadero poder político fue en la actual calle de la Estación. En esa misma época, principios de la era democrática a finales de los setenta, Alperi gobernaba la Diputación con el calor de los votos de su partido la extinta UCD del añorado Adolfo Suárez. Fueron años de cambios convulsos y profundos en la sociedad española y por ende alicantina, que terminaron por entregar la hegemonía institucional a los socialistas e hicieron desaparecer al centro que terminó dinamitado por dentro y por los de dentro.

Tomó el relevo de Alperi en la Diputación como Presidente Antonio Fernández Valenzuela, entonces más conocido como Moscú, y allí emergió la figura política que habría de defender con uñas y dientes los intereses de Alicante y su provincia ante la presión del poder valenciano representado en un Lerma inicialmente controlado por Cipriá Ciscar. Fueron años de luces y sombras, de poder omnímodo en el partido en muchas comarcas de la provincia y en la agrupación de Alicante, y de enfrentamientos viscerales con el desaparecido Lasaletta, que terminaron con una revisión de caza de brujas al más fiel estilo macartista por parte de una confabulación de familias socialistas de Alicante, dirigidas desde Valencia, cuyo desenlace final fue la salida de la escena política de Fernández Valenzuela.
Mientras tanto, Alperi pasó de formar parte de la ejecutiva patronal, con una vicepresidencia, a presidir la Cámara de Comercio alicantina. La travesía del desierto como militante de un partido, terminó cuando fue llamado a formar parte de las filas del renovado Partido Popular, que dejó atrás alianzas de viejos camaradas y apostó por el aznarismo. Bajo el protectorado de Zaplana, y más tarde del de Camps, Alperi volvió a la arena política para ganar en cuatro ocasiones seguidas, para disgusto de sus detractores, las elecciones municipales, dejándonos como regalo, quizás envenenado, a la primera alcaldesa de la ciudad por mor de su calculada dimisión.

Durante el periplo por la casa consistorial de Alperi, Valenzuela ganó las elecciones, por el gremio de las artes gráficas, de la Cámara de Comercio, consiguiendo el primer sillón cameral con el beneplácito del entonces todopoderoso Zaplana, cuestión que algunos resentidos en el PSPV nunca le perdonarán. Tras años de gobierno en la sede de San Fernando y al cambiar de ubicación a lo que fue en su día el Hotel Palas, acaba su travesía cameral el apodado Moscú, tardando lo que lo haría un caramelo en la puerta de un colegio en ser devorado, en lanzar rumores sobre su predisposición a ser alcaldable por su partido de siempre, hasta que hace pocas fechas anuncia por sorpresa para unos y algo menos para otros, su intención de presentarse a las primarias para la alcaldía de Alicante en su agrupación socialista.
Viajes compartidos, despachos heredados, intenciones deferidas. Desde posiciones distintas, a veces distantes, con objetivos a conseguir por caminos diferentes, Alperi y Valenzuela han manejado vidas paralelas cuyo último engranaje sería la consecución del Ayuntamiento de Alicante por Antonio Fernández Valenzuela.

Luis Prats Pérez es sindicalista.