Vía coercitiva

Luis Prats

Luis PratsNo hay manera, siempre son los mismos paganos en los que al final recaen los sacrificios para superar entre todos, eufemismo de "los de siempre", la crisis que padecemos. Creada por los mercados y entidades financieras, y que no supieron atajar a tiempo la mayoría de los gobiernos, ha terminado por castigar a quienes menos han contribuido a su expansión. Las recetas para superarla que nuestra clase política ha ido desgranando, pasan por recortes en el gasto público- sobre todo el que incide directamente en los bolsillos de los ciudadanos más desprotegidos, léase los pensionistas, o en los sueldos de los funcionarios, como trabajadores menos proclives a la protesta o movilización-, además de una reforma del mercado laboral en una única dirección, la más perjudicial para el conjunto de los trabajadores, y terminando como no con una subida de impuestos vía iva para acabar de contentar al personal.

A todo ello, gestionado y puesto en escena por el gobierno de la nación, se suman el resto de las administraciones para saquear más si cabe el raído bolsillo del ciudadano. Lo último, el ardor recaudatorio de los ayuntamientos, y en el caso que nos toca el de Alicante. Su afán recaudatorio llega a presupuestar un ingreso de cinco millones de euros en multas de tráfico, al que sumar uno más en otros menesteres, para el ejercicio que está llegando a su fin. La situación de penuria económica hace que lo que el consistorio no recauda por el cobro de contribuciones y otras tasas, lo intente ajustar sancionando con mano dura al contribuyente.

Todo vale para que las cuentas cuadren, tanto el aparcamiento en doble fila como las cacas de los perros. Cada vez se ven más los coches sorpresa de la policía municipal, que en las vías de acceso al centro sorprenden al confiado conductor que supera los cincuenta kilómetros por hora. Se elige la vía coercitiva como camino más fácil, la verdad es que nuestros gobernantes no se exprimen la cabeza, personalmente poco les va en ello, quienes pagan el descosido son siempre los demás. Con la cantidad de asesores que costean con nuestros dineros no tiene mucho sentido que con tozuda regularidad se apliquen las mimas fórmulas.

Cuando fallan las clásicas vía impositivas para esquilmar al confiado ciudadano de a pie, la solución es la vía coercitiva. Vigilando los movimientos del ciudadano con la normativa de infracciones en la mano. Aplicando con severidad las ordenanzas municipales, rigor inusual para el código de la circulación. Cuentas en rojo, tarjetas al límite, bolsillos vacíos, como dice algún que otro personaje televisivo del mundo friqui, no nos queda ni cash. La cosa está tan mal que hasta en la agrupación socialista se ha hecho una colecta para sufragar los gastos de la campaña electoral de su candidata a la Alcaldía. A ver si conseguido el sillón no cambia y es tan escrupulosa con las cuentas de los vecinos.

Luis Prats es sindicalista.