Corridas en las urnas
Luis Prats
Los mismos que no hace mucho contribuyeron a cargarse los toros en Cataluña por mor de alejarse de las señas de identidad españolas o como huida de todo lo que represente a lo típicamente español, han terminado por llevar las corridas a las urnas. No, no se vayan a creer que han llevado a cabo un referéndum sobre los toros de lidia para que tras las votaciones realizadas en las Cortes Catalanas el pueblo confirmara o rechazara la prohibición del arte de Cuchares en tierras catalanas, lo que han tenido a bien recrear políticos catalanes han sido unas promociones electorales donde el orgasmo reina a través de las urnas.
Quizás debido a la escasez de mensajes que fijen la atención de los ciudadanos, la clase política ha encontrado en el escándalo una manera de obtener la mirada de una sociedad cansada de sus cuitas personalistas y el abandono de los problemas que aquejan al conjunto de los ciudadanos. Una gran corrida recorre la vida política catalana de partido a partido, el onanismo mental comenzó en las filas socialistas para acabar en la tournée televisiva de la desertada popular por el Agrupament.
Calores, sofocones, aiyes, uiyes, suspiros, quejidos carnales aderezados de sugerentes imágenes e insinuantes gestos compitiendo con las voces off del programa, en hora buena fuera de la parrilla televisiva, "tomate" del laureado con el Ondas Jorge Javier. Cutrez en alocada carrera para que se hable de uno aunque sea mal, con tal de salir en los telediarios prime time y ser tema de debate de las múltiples tertulias radiofónicas a la clase política le importa un comino hacer el ridículo.
Por la libido al corazón del votante, llamando a las urnas con promesas de orgasmos con un mete y saca manual que suple vibradores y otros aparatos sexuales por una simple papeleta. ¡Señorita todo lo que vedado le queda con su pareja, lo experimentara en el colegio electoral, vótenos y alcance el multiorgasmo sufragista! Mientras Aido y su ahora Secretaría de Estado con benevolencia inusitada hacia sus compañeros catalanes.
Por lo que dicen las encuestas la tradicional abstención en las urnas catalanas, no podrá ser combatida el próximo domingo 28 ni con promesas de erótica recompensa. Si no, que nos lo digan a los aficionados al balompié que tendremos que ver el clásico en lunes, con premeditación, alevosía y nocturnidad, en evitación de fugas hacia el Camp Nou.
Luis Prats es sindicalista.
















