Un auditorio de vía estrecha
Guillermo López Pérez-Marín
Guillermo López Pérez-Marín
Ya estamos en primavera, esa estación del año que, no hace mucho, en Alicante era una verdadera maravilla, de luminosidad y templanza barométrica. "La casa de la primavera" como la bautizo W. Fernández Flores, frase hoy olvidada en detrimento del turismo. Para esta época estaba previsto un florecimiento musical maravilloso, tanto por lo que en sí representa, como por el tiempo transcurrido desde la decisión de llevarlo a cabo. Me refiero al tan deseado y esperado Auditorio Provincial que si bien comenzó a un ritmo "moderato" si se iba viendo crecer poco a poco. El primer concierto inaugural estaba previsto en la bella y floreciente época de este año 2010. Pero unos por otros, y debido a circunstancias adversas de toda índole, esta inauguración no se ha llevado a cabo y no se sabe cuándo tendrá lugar. De momento las obras llevan meses paralizadas. ¿Hasta cuándo? Quién sabe.
Otra cosa me preocupaba, ¿Con qué programa se iba a inaugurar la andadura musical de esa nueva sede sonora? A mi no me cabía duda de que debería ser de Música Española, naturalmente y, dentro de nuestra incomparable música, la de compositores de Alicante y provincia, por aquello del nombre del auditorio. ¿Quiénes sino lo merecen más que nuestros inspirados compositores que interpretamos sus partituras, de belleza incomparable y muchísimas de ellas de fama internacional? Pero no divaguemos. Lo cierto es que el auditorio en construcción será un auditorio de vía estrecha. Desafortunadamente el recinto donde se ejecutarán las interpretaciones de los pentagramas, estará huérfano de foso orquestal y, por ende, de la infraestructura necesaria para que se puedan representar obras musicales en las que intervengan cantantes, actores y actrices que encarnen zarzuelas, ballet, musicales, etc. Sólo se oirá música en estado puro, según aseguran sus proyectistas. ¡Qué cortedad de miras! La música es un amplio y maravilloso universo sonoro, que formado desde el principio de los tiempos, ha compendiado un sin fin de manifestaciones sonoras. ¿Por qué ceñirnos solo a música pura? Estamos en el siglo XXI porque no podemos emular a los adelantados auditorios de la provincia de Alicante, como Altea y Villajoyosa, o la omnipotente Valencia, que sí disponen de lo necesario para poder ofrecer al diletante todo tipo de representaciones musicales. Es una verdadera pena. Pero eso es lo que hay y podemos darnos con un canto en los dientes como dice el dicho popular, y dar las gracias en nombre de la música y los aficionados, por su puesta en marcha. Aunque sintamos frustración y decepción.
* Guillermo López Pérez-Marín es presidente de Pro Música Española.
















