Bon Iver, el hombre que disparó a su cabaña
JORDI PICÓ CORTÉS
Si no conoces todavía a Bon Iver, lo mejor es que agarres una infusión bien caliente, una cómoda bien…en fin…cómoda y pongas en los auriculares For Emma...
La historia de Justin Vernon es como poco curiosa, pero a la vez resulta enigmáticamente familiar. Justin Vernon es un tipo, seguramente normal, campechano, como tú y como yo, que tiene una novia y toca en una banda. Repentinamente, tanto la una como la otra abandonan su vida, así que decide, para recomponer su existencia o alguna hipérbole parecida, exiliarse a una cabaña de Wisconsin durante tres meses, en los que compone, compone y compone, hasta que completa For Emma, Forever Ago (2007/2008). El resto podría resumirse con una recolección de críticas y listas de lo mejor del año, recortes de periódico, fotos de conciertos, etc.
Si no conoces todavía a Bon Iver, lo mejor es que agarres una infusión bien caliente, una cómoda bien…en fin…cómoda y pongas en los auriculares For Emma... Los siguientes cuarenta y dos minutos pueden alterarte significantemente la vida, pero tómatelo con calma y bucea entre las capas de guitarras acústicas –el bañador es optativo– sin mayores pretensiones, que es como más se disfruta. Seguramente te resulte todo, como dije antes, enigmáticamente familiar, porque la verdad es que es el mismo folk de siempre, pero con algo diferente; sea la estructura, las infinitas capas de guitarras o la voz particular de Vernon lo que lo hace tan fascinante, es difícil asegurarlo.
Pero, planteemos lo siguiente: ¿Qué hubiera ocurrido si, en vez de recluirse en las montañas, hubiera permanecido en Eau Claire, quizá con un nuevo trabajo, otra novia…? No sabemos si Bon Iver habría llegado a existir, pero en todo caso, no tendríamos una historia tan interesante que contar, que en el fondo es lo que cuenta. Si tenemos que creer a Vernon, For Emma… fue un accidente y su primer disco habría sido, seguramente, más parecido a Bon Iver (2011), su segundo largo, todavía fresco en las estanterías. Los discos homónimos suelen significar un cambio de aires, una madurez o una rotura total con el material anterior. En este caso es difícil asegurar que estemos ante un verdadero volantazo, si realmente Vernon ha disparado a su cabaña y escondido su cadáver en alguna carretera secundaria. Lo menos que puedo decir es que lo escuches, des tu propia opinión y decidas si te parece que Bon Iver ha labrado uno de los mejores álbumes del año, como se dice por ahí o si lo de su debut fue algo inimitable.
Y, si ya has escuchado a Bon Iver lo suficiente, o simplemente quieres echarle un ojo a las otras propuestas del folk actual, voy a dejar caer algunos nombres que no deberías dejar pasar.
Barzin
De lo más tristón que te puedas echar a la cara. Si ignoras las letras depresivas y te centras en su música, encontrarás un cantautor relajado que, con tres discos a sus espaldas, es un talento a medio consagrar.
Shearwater
Con un toque más roquero, en ocasiones tranquilo y en otras épico y monumental, Shearwater recuerdan mucho a los británicos Elbow, pero con un toque que recuerda al rock progresivo de King Crimson o Jethro Tull.
Peter Broderick
A medio camino ente el instrumental y el folk nos encontramos a Peter Broderick, otro cantautor con una discografía de lo más difusa – existe incluso un blog, http://peterbroderickdiscography.blogspot.com/, dedicado a recopilar todo el material relacionado. Si te animas a escucharle, te toparás con una de las propuestas más finas del panorama.

















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