Las aventuras de Hércules

José A. Lafuente

Autor: Pau Plana
Director: Jordi Andújar
Compañía: Teatre Obligatori (vídeo)
Actores: Jordi Andújar, Ingrid Marín y Miriam Puntí
Teatre Arniches
Alicante, 28 diciembre 2010

José A. LafuenteAsistí con cierta preocupación a esta última obra del año en el Arniches. Preocupación porque el teatro "familiar" (ese de marionetas-burger-Feria de Navidad) suele traspasar a menudo la línea del esperpento en su peor acepción. Tuve una feroz discusión con un émulo del jabalí Erimanto (personaje de la obra) llamado Antonio, dramaturgo aún a medio hervir y actor que se sentaba junto a mí. La cosa era si aquello tenía, a priori, buen aspecto o no. Hombre (le dije), Arniches no programa mal y estando en estas fechas... Finalmente, me sumergí en el follón, disfruté de la complicidad (¡cuidado, Hércules, detrás de ti! o ¡bésala en la boca, sí, así, uuuuaaaahhhh! o ¡Hércules, hércules…! a ritmo de Rico Pérez) de los pícaros chavalines y me fui pensando en qué les iba a decir a ustedes, lectores, sobre 50 minutos de algo que me recordó a los mejores Chiripitifláuticos de mi infancia: un héroe de pacotilla, una reina y una bruja malas, un inefable jabalí y unas amazonas un tanto cojoneras empeñados en hacerle incómodo el viaje a Hércules hacia el Olimpo. Decorado, iluminación y música situacional muy justos con regalo de apagón-avería hacia el final de la función que nos acercó emocional y solidariamente a los actores en los saludos finales.

"Las aventuras de Hércules" de la compañía Teatre ObligatoriOtro de los aciertos de esta compañía es que tenían bien estudiados los espontáneos y sinceros arrebatos de estos piratas de pocos años y más listos que el hambre. Los actores les estaban esperando tras cada esquina del guión, y si los nanos gritaban tal o cual, éstos respondían en descarado diálogo con el patio de butacas a cualquier barbaridad provocando la hilaridad cómplice de niños y extraños.

Ha habido en esta temporada de todo: muy bueno, bueno, regular y malo. La programación de este año, incluida la XVIII Muestra, ha sido mejor de lo que creo va a ser la de 2011 incluido el Teatro Principal . La crisis, ¿saben? Esto es así. Pero este teatro es nuestro y ya lo queremos con sus virtudes y sus defectos. Larga vida al Arniches.

Para terminar, y ya que mencioné la Muestra y que la cosa va de animales, recordar las últimas obras que viví tanto en el Principal como en las Cigarreras:

Después de la lluvia, de Sergi Belbel, con una intensa dirección de actores e irregular resultado y algunas situaciones totalmente prescindibles. Decorado acertadamente minimalista, frío y gris muy acorde con los personajes y con la acción misma. Ocho personas en una azotea compartiendo humo y frustraciones en un entorno laboral típico y tópico.

Hámster, de Santiago Cortegoso, en la línea fabulística de animalización de humanos o viceversa. Dos animales hablan de la vida como si la cosa no fuera con nosotros. Al final, somos los que estamos ahí, sentados, los protagonistas y los observados. Se trata de un diálogo verbal y corporal de dos animales rodeados material y metafóricamente de cepos. Un gran esfuerzo actoral para un resultado correcto; un texto interesante repleto de metáforas y sugerencias.

Sin necesidad de estremecernos por estos ejemplos, desearía reivindicar estos dos ámbitos teatrales alicantinos: el de las Cigarreras, si lo conocen, algo incómodo y claustrofóbico y el del Arniches, justo de aforo pero bien equipado y atendido, ambos como excusa para afrontar este año con un poco más de paciencia y esperanza en esta ciudad tan maltratada en otros aspectos.

Sin haber podido llegar a un consenso (allá él), mi vecino de butaca y yo les deseamos feliz año y buen teatro a todos.

José A. Lafuente es licenciado en Filosofía y Letras.