21 Rally La Vila Joiosa Trofeo Costa Blanca
JOSÉ A. LAFUENTE ANDÚJAR
La primera parte fue un solo de Miguel Fuster con su Porsche 911 GT3, seguido del Fiesta S2000 del excampeón mundial de esta categoría, Xevi Pons, y del Peugeot 207 S2000 de Jonathan Pérez, siendo este el orden final del podio
Comenzábamos allá por los setenta a frecuentar, correr y cronometrar el "Rally de Sureste" y el "500 Km. Nocturnos", verdaderos precursores de todas las carreras que, desde entonces, se han sucedido en nuestra provincia. Esta 21 edición del "Vila Joiosa-Costa Blanca" –Campeonato de España 2011– ha sido otro éxito organizativo de la Asociación Interclubs Automovilismo frente a la avalancha de espectadores que saturaban los 158 Km. de los ocho tramos cronometrados. El día de la carrera transcurrió sin incidentes notables, con mucho sol y con un calor que, para la fecha y la (con frecuencia) fría montaña alicantina, muchos organizadores quisieran. Y es que recuerdo alguna edición con frío polar y nieve en las cunetas. Pero esa es otra historia.
El viernes tuvo lugar el shakedown en el tramo entre Sella y Relleu, especie de último ensayo general previo a modo de test para las mecánicas. Por la tarde, los coches llegaban a los jardines de la Diputación Provincial de Alicante para ser recibidos por el todavía presidente Ripoll ya en pre-campaña electoral y por el histórico Cabanes, presidente de la AIA. Poco a poco, la aglomeración de público fue haciendo difícil en espacio tan exiguo la presentación escenificada y salida desde el podio, por la Avenida de la Estación hacia La Vila, para pernoctar coches y pilotos a la espera de la salida oficial, en la Vila Joiosa al clarear el sábado. De todos modos, espectacular.
La primera parte fue un solo de Miguel Fuster con su Porsche 911 GT3, seguido del Fiesta S2000 del excampeón mundial de esta categoría, Xevi Pons, y del Peugeot 207 S2000 de Jonathan Pérez, siendo este el orden final del podio. Poco a poco, estas distancias fueron creciendo hasta que, en la segunda pasada de la Sella-relleu (TC4) Fuster le sacaba 25 segundos a Pons en la general scratch, subiendo a 35 en el tramo posterior de Callosa tras el reagrupamiento y asistencia de La Vila. Este era ya otro rally. Como la liga de fútbol, donde juegan el Barça y el Madrid y también otros equipos con más mérito que presupuesto. Así, los caballos del Porsche no permitieron tuteos con casi nadie a pesar del ataque del muy potente Lotus Exige Rally de Vallejo que abandonó en la última prueba por problemas eléctricos y de la calidad de Víctor Manuel Senra y su veterano Peugeot 306 maxi.
El "segundo rally", el de los grupo N, las copas Suzuki Swift, la Challenge Twingo R2, la Mitsubishi Evo Cup y el Regional dio menos espectáculo pero más consistencia a esta carrera en el marco impresionante de la montaña alicantina, auténtica joya natural a escasos metros del mar. La carrera, valedera para el Nacional y Regional de Rallies, resultó fácil de seguir por su diseño. Pertrechados de bocatas y bebidas, íbamos saludando a muchos conocidos de años anteriores y tomando posiciones en los lugares preferidos, observando que la seguridad y el comportamiento general del público funcionaban engrasados.
Recordemos para terminar que Miguel Fuster, ganador varias veces de la prueba, ha estado de actualidad en los medios como citado en el sumario de la operación "Brugal" por su relación con Gerardo Camps y las abultadas subvenciones del Consell –entre otras– a esta actividad automovilística. Y un clásico: la organización sigue estando mediatizada por la línea de pensamiento propia de algún número aislado de la Guardia Civil que decide sobre la marcha cuestiones discutibles en una prueba deportiva con reglamento oficial y legal propio. Lo pueden hacer (una gorra verde o un tricornio imponen más que una credencial de comisario deportivo) pero no evita el desconcierto y la contrariedad de quienes llevan muchos años siguiendo este deporte, cortando o no abriendo carreteras a tiempo, abroncando a unos bruscamente o reprendiendo a alguien que tardaba en mover un vehículo para que el sitio lo ocupara otro particular con familia a bordo sin ocupación alguna en el evento y sin distintivo ni apariencia de relación con la prueba.
En cualquier caso y sin embargo, un éxito organizativo y un día estupendo para espectadores y equipos deportivos. Solo volver a los pueblos de la montaña ya justificaría el madrugón y las caminatas por la Sierra de Aitana y aledaños.
José A. Lafuente Andújar
























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