El quinto jinete apocalíptico
GUILLERMO LÓPEZ PÉREZ-MARÍN
El petróleo trae consigo poder, acumulación de riqueza, con lo que se puede llevar sin menoscabo a la destrucción de bosques, mares, atmósfera, ecología y tantas otras cosas. El petróleo origina guerras y destrucción. Lleva al mundo a la pobreza de aquellos que nada pueden hacer para impedirlo
En la medida de su ambición y codicia, el hombre es enemigo de sí mismo y de todo cuanto le rodea. Se autodestruye. Lo está haciendo desde que apareció en la faz de la tierra. En la Biblia se habla del Apocalipsis, anticipo de lo que será la devastación de la tierra en que vivimos. Habla de cuatro jinetes que montados en sendos caballos, blanco, rojo, amarillo y negro representan a la peste, el hambre, la guerra y la muerte los cuales acabaran con el mundo. Vicente Blasco Ibáñez, en su gran novela Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, habla de la destrucción del mundo. Fue un éxito sin precedentes, traducida a varios idiomas, que le dio mayor fama desde su publicación en 1914, al comienzo de la Gran Guerra, Primera Guerra Mundial. Sin embargo, para empeorarlo todo, apareció a finales del siglo XIX un nuevo jinete. El Quinto Jinete Apocalíptico, la contaminación que nos traería grandes males. Me refiero al Petróleo. El "aceite de piedra" como se llamaba antiguamente, el "oro negro" actual. El petróleo es una amplia mezcla de hidrocarburos, que por sí mismo tiene poca utilidad, pero sin embargo sometido a procesos químicos en instalaciones adecuadas llamadas refinerías, se consiguen infinidad de productos, entre los que se encuentran las naftas o gasolinas, querosenos, gasóleos, betunes, etc. que son los causantes entre otras cosas, de la cada vez más aterradora contaminación atmosférica, del efecto invernadero, por las emanaciones del CO2, resultado de la combustión del mismo. ¿Han pensado Vds. en los millones y millones de automóviles, barcos, aviones, calefacciones y quemadores de petróleo que existen en el mundo?
El petróleo trae consigo poder, acumulación de riqueza, con lo que se puede llevar sin menoscabo a la destrucción de bosques, mares, atmósfera, ecología y tantas otras cosas. El petróleo origina guerras y destrucción. Lleva al mundo a la pobreza de aquellos que nada pueden hacer para impedirlo. Sus poseedores, que disfrutan de enorme riqueza y poder, deberían tener menos soberbia y nepotismo capitalista y más solidaridad humana. Es cierto que con el uso de infinidad de productos derivados del petróleo se ha conseguido un considerable aumento de calidad de vida, pero contrariamente se está pagando a un costo muy elevado porque nos está llevando a un no muy lejano fin de la vida en el planeta en que vivimos.
El petróleo apocalíptico tiene un doble filo: El progreso y la destrucción. Desde su aparición no hay un enemigo más acérrimo de la especie humana. Para paliar este desastre, se deben aplicar en toda su extensión, energías que lo sustituyan, tales como: Eólicas, solares, marinas, eléctricas, etc. e incansablemente buscar otras que lo sustituyan, al menos en la combustión. Científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, estudian la posibilidad de captar el CO2 que emiten las fábricas e industrias donde se genera y convertido en líquido enterrarlo a gran presión en formaciones geológicas adecuadas. Otra nueva posibilidad es la obtención de energía limpia a través de la fusión del hidrogeno. Si realmente hubiera solidaridad humana, los países productores de petróleo, las poderosas empresas de refino y distribución, conscientes de esa perspectiva del muy próximo fin del mundo, por el cambio climático, deberían llevar adelante gigantescos programas de creación de esas energías alternativas, no contaminantes, de modo que estos se beneficiasen de ellas, aplicadas a los habitantes de sus respectivos países, así como al resto de la humanidad. La envidia y el poder que da el Quinto Jinete hay que soslayarlo con la práctica de campañas mundiales de divulgación sustentadas en la solidaridad y bien común. Todos sabemos que tres de los Jinetes, hambre, enfermedad y guerra puede destruirlos el hombre, no la muerte su destino final. También el Quinto Jinete. Es cuestión de desearlo verdaderamente, de voluntad, firmeza y amor al prójimo. Debemos comenzar de inmediato a aportar nuestra acción a favor de salvar nuestra propia existencia y la de nuestros descendientes.
Guillermo López Pérez-Marín es presidente de Pro Música Española.

















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