Garrick

JOSÉ A. LAFUENTE
Compañía "El Tricicle"
Paco Mir, Joan Gràcia y Carles Sans
Tetro Principal
23/03 al 03/04/2011
Alicante

 

José A. LafuenteDespués de 31 años de trabajo, sería una tontería acudir a la llamada de Tricicle esperando ver algo diferente. Es más de lo mismo por mucho que lo mismo sea un sello de la casa y garantía de calidad y de, paradójicamente, seriedad. El Tricicle se supera en algunos de los cuadros que interpreta en este "Garrick". El formato de mosaico, de viñetas o pequeñas historias provoca la inevitable comparación entre ellas. Hay algunas asombrosas, geniales; otras, diríamos más de transición; otras demasiado largas aun cuando estemos hablando de minutos; otras breves (ahí está la dificultad) pero muy potentes; todas, en fin, magníficas. De hecho, a las puertas del teatro se reía ya antes de entrar. Se recordaban obras anteriores ("Sit", "Terrific", "Slastic"…) y se escenificaba algún gag con más o menos acierto. Pocos pueden presumir de un éxito cierto antes del comienzo de la función.

Escena del espectáculo Garrick de TricicleHumor gestual, onomatopéyico, alguien dijo que minimalista… Basado en un personaje real, el actor inglés del siglo XVIII David Garrick, estos triciclistas esgrimen la bandera de la "risaterapia" como remedio a tanta bronca que nos rodea las veinticuatro horas del día. Como aquel, consigue al final que riamos de pena o lloremos de risa. Circo, teatro, danza… y energía. El decorado, móvil y polivalente, no estorbó nunca; la luz, la música y el amplio vestuario, incluyendo el de algún incauto espectador, tuvieron su papel preciso. Y hablando de espectadores, entre el patio de butacas y el escenario se derrumbó esa cuarta pared que divide los roles entre sujeto y objeto. Tricicle rompe barreras y juega (como canta Serrat) con "cosas que no tienen remedio" pero sí otros puntos de vista.

Con todo vendido semanas antes, las funciones han estado a reventar, con el consiguiente griterío que impidió a veces poder oír el escaso texto (sí, ¡texto!) que ellos mismos o las proyecciones intercaladas utilizaban como refuerzo en algunos cuadros (el ascensor, la pizarra, los embarazados, el pintor, etc). También algunos matices, músicas o ruidos quedaron en segundo plano tras las risas, creo que a veces exageradas, del público.

Al final y para conmemorar esos 30+1 años que llevan juntos, ofrecieron una selección de sus más celebradas historias y nos hicieron recordar a otros cómicos (Keaton, Chaplin, Tati…) de quienes son deudores y a quienes, como nosotros, seguro que admiran. También recordé a La Zaranda, genial trío de cómicos en el universal sentido de la idea y antagónico trasunto de El Tricicle. Los recordé porque aparentando hacernos reir consiguen estremecernos de ternura y de humanidad. Es como si, señalando con el índice al infinito nos mostraran lo que no queremos ver: nosotros mismos frente al espejo.

Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir no nos despidieron esta vez a la salida pero, como Garrick a sus contemporáneos, nos han evitado algunos días de pastillas.

José A. Lafuente Andújar es licenciado en Filosofía y Letras.

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