Segundo García. El sabor de las formas
JOSÉ A. LAFUENTE
Su técnica (no olvidemos sus años de investigación y docencia) es la de quien ha decidido, a estas alturas, someterse al juicio de su entorno, que no es pequeño. La desnudez que toda creación implica parece no preocuparle más allá de lo razonable
Segundo García. El sabor de las formas.
Pinturas y dibujos.
Sala de exposiciones Lonja de Pescado – Alicante
Del 14 de enero al 20 de febrero de 2011
Segundo García, Segundo Manzanet a decir de los pinceles, es un señor de Cuenca, ya alicantino, que milita en ambas cosas y que presume de ser un joven artista de 80 tacos que no arrasó (esto lo decimos muchos) con su pintura a edad temprana porque tenía la técnica pero no el discurso. Alguien podría haber dicho que ha "malgastado" el tiempo haciendo amigos y construyendo una familia imponente, rebolicando "El Femenino", hoy IES Miguel Hernández, pensando en el Centro Eusebio Sempere y en La Asegurada, deambulando por el primer y añorado socialismo alicantino y por la vida misma ejerciendo de conversador parsimonioso y trascendente.
Tras un primer día de inauguración, abrazos y lágrimas por una hija (un beso, Milagros, esto es así), quedamos el martes pasado en la Lonja de Pescado para más abrazos y ya para las palabras. Dos salas y 31 cuadros dispares; paisajes, figuras… óleos, acrílicos, carbón…; formatos grandes (polípticos) y medianos. A mí me gusta de este viejo profesor lo que se ve y lo que se intuye, la luz y la sombra, la voz y el silencio. Sus composiciones son parte esencial de esa identidad de "novel". Su técnica (no olvidemos sus años de investigación y docencia) es la de quien ha decidido, a estas alturas, someterse al juicio de su entorno, que no es pequeño. La desnudez que toda creación implica parece no preocuparle más allá de lo razonable. Charlamos con él a propósito de cada cuadro y recordamos tiempos en los que, en las reuniones, dibujaba en los márgenes de los panfletos a propósito de las "contradicciones del sistema".
Los cuadros de Segundo Manzanet tienen trabajo también para verlos. De cerca ves al dibujante, al técnico: trazos vigorosos y precisos. Usa la materia con mucha contención, a veces con tacañería. De lejos, te afecta el espíritu mismo de los personajes. Expresionista, surrealista, humanista, algo esquizofrénico como los artistas verdaderos, no reduce a mera geometría ninguna de sus obras. Los títulos, por cierto, son un alarde de atrevimiento: "Tres mujeres no mucho antes de quedarse embarazadas", "La mujer que amó a un capitel corintio", "Delincuentes en el balcón" (no se molesten en buscar parecidos), "El ángel de la Alcarria y los pastores calvos mirando hacia otro sitio", "El hombre que contemplaba capiteles románicos con inusitada pasión"… Qué decir.
Hay allí series de retratos, paisajes, grupos imposibles, grafía hasta por algún marco, en los catálogos…; hay alegría, sarcasmo, algo de mala leche… A algunos personajes se les ve la intención, casi la ropa interior. Hay algo impúdico en algunas miradas, de sabiduría en otras. Más allá del compromiso que supone el haberse metido hasta el corvejón en este lío, el artista habla de sus obras con cierta displicencia, como quitándole protagonismo. Casi prefiere hablar más de las cosas, del sabor de las cosas. Y es que eso también es arte, es urgencia de vivir. Y vida son los recuerdos más aun si cabe. Este señor de Cuenca, ya alicantino, ha decidido hacer el camino inverso, empezando por una etapa de madurez camino de no se sabe a dónde. Estoy convencido de que, cuando llegue a algún lugar de su infancia, querrá ser de mayor bombero, futbolista o mujer despampanante (no es broma). Y, perdón por la aparente disgresión, pero si no nos hubiéramos visto en La Lonja para ver cuadros, habría disfrutado casi igual hablando de esto y aquello en un bar o en medio de la calle.
No se me ocurre mejor manera de despedir a este ciudadano, al tiempo artista y amigo, que transcribiendo la dedicatoria por él dibujada en el catálogo junto al nombre de su hija y que dice así:
"A Mª José y Jose con un abrazo para siempre, o sea largo y ancho, ancho…"
José A. Lafuente es licenciado en Filosofía y Letras.

















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