El pan en Uzbekistan

JOSÉ IGNACIO SEGUÍ ASÍN
El pan forma parte de la vida y es signo de hospitalidad en las ceremonias de recepción

Un grupo de músicos recibe a los turistas en SamarcandaA nuestra llegada a Tashkent, Samarkanda, Bujará, Khiva, y en la visita que realizamos a la feria del turismo de Tashkent fuimos objeto de festivas y espectaculares recepciones. En ellas y a lo largo de nuestro viaje, descubrimos el papel que juega el pan en la cultura de Uzbekistán.

Impresiona y emociona que en las ceremonias de recepción siempre aparecen músicos vestidos de gala con túnicas bordadas en oro sobre terciopelo negro, con sus instrumentos tradicionales: dulzaina, tambor, pandereta y largas trompetas; bailarinas que danzan de modo circular, dando vueltas sobre sí mismas al modo de los derviches, expresión del islam sufí que considera la danza expresión de elevación espiritual, ejercicio de misticismo; impresiona y emociona, incido, en el hecho de que antes o después de la música y la danza muestran expresión de júbilo, gozo y alegría porque llega gente de fuera a visitarles, y de hospitalidad, como diciendo "Nos alegramos de que hayáis venido con tanto esfuerzo, y penalidades por secos y peligrosos desiertos hasta nosotros, a un país tan alejado. Con la Bailarinas y músicos a la llegada del viajero a Samarcandamúsica y la danza os ofrecemos nuestra música, la oración de bienvenida de nuestras más bellas mujeres, y os ofrecemos el pan". Es el pan: el pan que los cristianos compartimos en la Eucaristía cristiana, el que comparten igualmente los judíos en sus comidas rituales, el pan, base y fundamento de nuestra alimentación.

El pan que, en Uzbekistán ofrecen a la llegada y a los viajeros en las estaciones del tren, es redondo, como un rollo, abrillantado, decorado y sabroso a la vista y al gusto.

El pan, que creíamos algo propio de la cultura mediterránea y europea, juega un papel primordial en la alimentación, y de ahí en expresión religiosa de comunión, porque comulgar es compartir. Hemos podido constatar que la cultura del pan no es sólo nuestra. Precisamente uno de los conflictos que los misioneros jesuitas tuvieron que afrontar, ellos que llegaron a ser considerados mandarines en China por el saber astronómico y matemático que aportaron, fue que para la Eucaristía ni el pan ni el vino ni el latín significaban nada para el Imperio chino.

No obstante, y ahí aparece la peculiaridad de esta región del Asia central, en Uzbekistán y probablemente en los países del entorno, el arroz está omnipresente, pero el pan tiene un significado que va más allá de lo que es pura alimentación.

El pan que ofrecen a la llegada a Uzbekistán. LUIS SEGUÍ

En la Feria del turismo de Tashkent descubrimos procedimientos de cocer el pan, de decorarlo y de presentarlo.

Uno de los instrumentos para hornear el pan lo constituyen unos cilindros de cal armada don fibras vegetales con una boca algo cerrada y un fondo plano de 1,20 metros de altura por  un metro más o menos de ancho.

En el fondo se pone leña ardiendo y una vez que quedan las brasas, se colocan los panecillos en las paredes que se pegan y una vez cocidos se despegan con una espátula.

Un chico decora los panes. A la derecha, horno de cal donde se cocinan. LUIS SEGUÍNo obstante, el pan que se ofrece y se presenta más habitualmente es un pan redondo, como un rollo abrillantado seguramente con clara de huevo y decorado. También aparece en forma de torta para ser rellenado.

Y finalmente, la masa del pan se utiliza para la pastelería, para los brics, rellenos de carne y verduras, muy comunes en la cocina marroquí y en la libanesa, especialmente sabrosos por los aromas de sus especias cuyas mezclas, a veces, son secretos de célebres cocineros bien guardados. He leído en alguna parte que el secreto de uno de los cocineros más celebrados del mundo que tiene su restaurante en Marraquech es ir a las laderas del Atlas a buscar las hierbas con las condimenta sus platos.

Finalmente, otra forma del pan es la pastelería. En Uzbekistán, como en los países árabes del Norte de África hasta las fronteras de China e India, en la pastelería, además del azúcar y el huevo, se utilizan grasas autóctonas y, sobre todo, frutos secos: almendras, pistachos, sésamo, uvas pasas. De ahí su omnipresencia en los mercados.

El pan como símbolo bíblico desde "ganarás el pan con el sudor de tu frente" –la maldición pronunciada sobre Adán por haber pecado (que implica la idea: "Si no hubieras pecado hubieras tenido pan sin sudar")– hasta el milagro de la multiplicación de panes, y el "partió el pan y lo distribuyó a sus discípulos diciéndoles: haced esto para celebrar mi memoria", es también expresión de hospitalidad en países de civilización islámica.

Para un cristiano europeo mediterráneo descubrir ese símbolo de hospitalidad que es lo mismo que fraternidad en un país de Asia central, es descubrir cuánto hay de común entre las culturas de las religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islam.

José Ignacio Seguí Asín

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