¿Dónde quedan los clásicos?
JAVIER PALMÁS
En la música como en muchas otras artes, hoy, se detecta una falta de conocimientos y de genialidad incomprensible en esta década con tantos medios y tantas posibilidades a nuestro alcance
Todos los días nacen cientos de grupos de música y lo hacen con la mejor y más avanzada tecnología pero aún así, muchos no hay por donde cogerlos... ocurre lo mismo con músicos de carrera a la hora de interpretar las partituras claras de imprenta, cuando los músicos de la época de Chopin hasta escribiendo en una servilleta, interpretaban perfectamente las notas.
Entonces me pregunto ¿dónde quedan los clásicos? Y no me refiero a los genios que nos legaron toda su música con un desbordante material (no pretendo ir tan lejos), me refiero a esos maestros del pop, del rock sinfónico... legendarios músicos que incluso con el paso de los años nos siguen marcando un antes y un después en la música, como Roger Waters de Pink Floyd. Excelentes maestros del sonido que, por cierto mientras escribo este artículo, les escucho en un vinilo del "79". Cuando se grabó y aterrizó en mi casa, en los 80, yo abarcaba las mismas dimensiones que este, y hoy, bajo la caricia de la aguja y originales grumitos, suena como el primer día y con tan pocos medios. Simplemente directo. Esta misma opinión me merecen grupos españoles de los "80" (y podría nombrar tantos como extranjeros) que tanto en grupo o en solitario suenan con calidad.
Todavía tenemos cadenas de radio que nos recuerdan a estos clásicos, que aunque siempre repiten la misma canción como si estos grupos solo hubieran compuesto una, al menos los escuchamos. También quedan esas visitas de entrada anticipada para asistir a sus contados conciertos que nos trasladan a una época, elevándonos a un placer extremo de felicidad y recuerdos.
Por último tenemos a esos grupos sin oído que se filtran entre los que realmente lo hacen bien y se lo curran mucho, contaminándonos con acordes, ritmos y voces desafinadas y algo desacompasados (que hoy alguno se atreve a definir como genios) y es que, en la música como muchas otras artes hoy se detecta una falta de conocimientos y de genialidad incomprensible en esta década con tantos medios y tantas posibilidades a nuestro alcance...
Y para terminar y como reflexión, ¿dónde quedan los clásicos sin caducidad como el citado Roger Waters que nos deleitó en marzo con varios conciertos multitudinarios en España?
Javier Palmás es estudiante de Piano.

















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