80 aniversario de la II República Española
JOSÉ A. LAFUENTE
La Segunda República Española nos legó un tesoro en forma de principios que llegaron a compartir la mayoría de los españoles pricipalmente de izquierdas pero también muchos de derechas en 1931
No voy a caer en la trampa de urgir el advenimiento de la III República así, por aquello del calentón del aniversario ni por cuestiones ya mil veces discutidas ni porque crea que pudiera ser la panacea a los problemas que padecemos en este siglo XXI, sucia obra atribuible solo a los avariciosos e inmorales que se parapetan detrás de los "mercados". Una república, y a las referencias históricas me remito, por sí sola, satisface solo el legítimo derecho de poder elegir al jefe de tu estado. Pero no basta: se me ocurren unos cuantos nombres que, juntos o por separado, me ponen los pelos de punta. Haría falta algo más.
Las monarquías (malas o peores) pueden ser legales (Constitución de 1978), útiles en un momento dado (23F), simpáticas o de colorines… pero ya está; son sistemas perversos en sí mismos, entre otras cosas, porque esgrimen derechos (¡?) dinásticos la mayoría de las veces impuestos por la fuerza hace siglos y sin, al parecer, fecha de caducidad.
Lo que quisiera recordar, reivindicar hoy y aquí, son los valores de lo que pudo ser felizmente y no fue por la criminal intervención de los golpistas del 18J. La Segunda República Española nos legó un tesoro en forma de principios que llegaron a compartir la mayoría de los españoles pricipalmente de izquierdas pero también muchos de derechas en 1931:
- República de trabajadores de toda clase basada en la libertad y la justicia.
- Laicidad en el ámbito público, en especial en la educación: laica, pública y gratuita.
- Primacía de la utilidad social sobre el legítimo interés privado
- Fomento y protección de derechos y libertades y sufragio universal para hombres y mujeres.
- Etc.
La reivindicación de la modernidad republicana debe ir más allá, sin embargo, de la posibilidad de poder elegir al presidente del país, además del del gobierno. Es un posicionamiento por la promoción de los valores universales de justicia y libertad, donde impere la razón y la inteligencia, el beneficio necesario del esfuerzo de trabajadores y emprendedores y donde no tengan cabida penal ni electoral (qué decir del prestigio social) la corrupción, la especulación salvaje, la explotación ni la dominación de un ser humano por otro.
José A. Lafuente Andújar es licenciado en Filosofía y Letras.

















Comentarios
#1 Jacobo | Mié, 20/04/2011 - 14:23
No soy de derechas ni de
No soy de derechas ni de izquierdas, eso de entrada.
No olvidemos que antes de que los golpistas entraran en "accion", en la segunda republica se quemaron iglesias a granel y se asesinaron unos "pocos" miembros de la iglesia (tampoco soy catolico, pero me parece una muestra total de barbarie e intolerancia).
La segunda republica en España fue un autentico descontrol. Se tuvo un sistema en las manos que podria haber sido una maravilla para nuestra sociedad, pero se convirtio en un nido de ladrones y en el nucleo de decisiones precipitadas y extremas contra lo que en aquellos tiempos se podria conocer "un grano en el culo".
Enviar un comentario nuevo