El 22-M y el kilómetro 0
JOSÉ A. LAFUENTE
El PSOE no ha hecho bien los deberes (tampoco en Alicante) en la línea que debía y le ha allanado el camino al PP de cara a las generales del año que viene; un PP que ha tenido el desparpajo grotesco de abanderar la defensa de la clase trabajadora y la redención de los cinco millones de parados
La primera consecuencia de esta legítima derrota electoral y social del PSOE a manos de esta derecha reaccionaria y, en la parte que le corresponda, corrupta, debería implicar, agotados los antidepresivos en las farmacias, el agotamiento en las papelerías de las libretas de tomar notas. La segunda, la imprescindible reflexión acerca de la hermosa experiencia de esta gente, joven y menos joven, que ha tomado en propiedad unas páginas de los futuros libros de historia.
Ya sabemos que al PSOE le ha tocado bailar con la más fea de este botellón obsceno de los mercados pero ha intentado que creyéramos que no había más opción que machacar a la gente con domicilio fiscal conocido y no a los pícaros prestamistas y a las agencias de rating. No, el PSOE no ha hecho bien los deberes (tampoco en Alicante) en la línea que debía y le ha allanado el camino al PP de cara a las generales del año que viene; un PP que ha tenido el desparpajo grotesco de abanderar la defensa de la clase trabajadora y la redención de los cinco millones de parados. La presión oportunista para adelantar las elecciones va a ser insufrible. Es el momento de resetear también la Internacional Socialista, de fumigar allí dentro y de convertirla en un ariete contra la especulación monetaria y el capitalismo improductivo.
La auténtica y gozosa novedad de estas elecciones ha sido, sin embargo, el nacimiento de estas "micrópolis" callejeras un reciente 15 de mayo y que puede marcar a fuego la próxima campaña electoral. No sé si este movimiento asambleario cuajará, se organizará un mínimo para seguir practicando esta no violencia ofensiva o desaparecerá sin más dejando un sabor agridulce por lo que podría haber sido y no fue. La Puerta del Sol, antigua sede de la DGS (para los más jóvenes, donde se tor-tu-ra-ba a los demócratas antifranquistas) me ha parecido estos días más bonita que nunca.
Alguien tendrá que revisar las notas que mencionaba antes y que han quedado plasmadas en las pancartas que hemos visto estos días en estas modernas ágoras acerca del bipartidismo y la Ley Electoral, del cheque en blanco a políticos y sus palmeros, de la transigencia con los presuntos golfos aunque ganen elecciones, de los paraísos fiscales, del servilismo a los mercados, de las políticas vergonzosamente asimétricas en un mundo mercantilmente globalizado e injusto, etc. Vamos a esgrimir la indignación no solo contra los instrumentos, sino contra los músicos que los tocan; contra quienes especulan y destruyen puestos de trabajo; contra los que lo privatizan todo y "juegan con cosas que no tienen remedio".
La indignación ya no es elástica. Este sesgo, aunque merecido, puede y debe quebrar modelos y ser la goma de borrar de tanto despropósito. Esta segunda legislatura del PSOE ha sido una broma pesada para regocijo de los organismos saprofitos, mal llamados populares, que quieren crecer en el humus del cadáver que, paradójicamente, aún respira. Y es que la que se avecina es mucho peor. Agrupémonos todos, pues, en esta tarea de reflexionar y actuar. Las plazas y la red ya lo están haciendo. Hoy es el kilómetro 0.
Un deseo: que el engendro Bildu sepulte en las instituciones de una puñetera vez a ETA.
Y un verso, de nuevo, de Miguel Hernández: “…dejadme la esperanza”
José Antonio Lafuente Andújar es licenciado en Filosofía y Letras.

















Comentarios
#1 Camille Solá | Lun, 30/05/2011 - 22:18
Tengo la sensación, vivida
Tengo la sensación, vivida desde dentro, de que en este movimiento se respiraba lo que fue y nunca debió dejar de ser la izquierda. Cuantos antidepresivos habrán consumido los actuales dirigentes socialistas al ver que sus propios valores fundamentales han sido los que les han dado la espalda.
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