Cults – homónimo: Disfrute su helado de vainilla
JORDI PICÓ CORTÉS
Para todos aquellos que disfruten con esa música totalmente falta de pretensiones, dad saltos de alegría, Cults podrían perfectamente haber escogido las letras de una colección de poemas infantiles
Madeline Fullin y Brian Oblivion llevan desde hace dos años en la boca de todo el mundo. Ellos forman Cults, uno de esos milagros de Internet que siempre consiguen captar la atención: un par de amigos escriben música para disfrute propio. Cuelgan una de sus canciones en la red y ¡bum! en apenas un par de meses están firmando con una superdiscográfica como Columbia. Fruto de esta unión apareció hace poco el que sería el álbum debut de la banda, con la incógnita de si podrán cumplir con la expectación que Go Outside, la canción en cuestión, les ha creado para bien o para mal.
Cults – Go Outside
Cada uno de los cortes de Cults (2011) pretende ser ese tema que te arregle un sábado por la noche encerrado en casa, y para ello tienen la receta perfecta: eclecticismo, melodías muy mimadas y talento para sacar petróleo hasta de latas de cerveza. Como muestra, un botón: sobra con escuchar la genial Abducted o los acordes rebozados en purpurina de Never Heal Myself para convertirse a este culto recién llegado de Manhattan. De todas formas, no pretendo venderos la moto: son empalagosos hasta decir basta –el culmen llega con Oh My God, con una Madeline inaguantable– y eso para paladares que no estén avezados en el indie-pop más moñas puede resultar muy indigesto.
No se puede esconder, ahora que estamos con el tema, esta pareja de neoyorquinos son, cuando quieren, ñoños ñoñísimos. Para todos aquellos que disfruten con esa música totalmente falta de pretensiones, dad saltos de alegría, Cults podrían perfectamente haber escogido las letras de una colección de poemas infantiles. Por otro lado, a esos que no soportan ese pop indulgente y vacío, preparad la crema para escoceduras porque a Madeline Fullin le encanta cantar acerca de esas trivialidades de la vida, es consciente de ello y, tengo la sensación, disfruta sabiendo que no soportas el helado de vainilla.
Cults – Abducted
Cults afirmaban, en ese Go Outside que les lanzó a la fama el año pasado, que saben lo que es bueno porque han estado ahí antes. No es exagerado decir que si han conseguido que se les considere como una de las bandas más prometedoras del panorama es porque caminan por senderos bien transitados, y no digo esto como algo malo. Ciertamente han estado ahí antes, han visitado desde la invasión británica hasta el shoegaze, pasando por el surf rock y la música étnica, han salvado la cosecha y han vuelto al presente en el momento exacto, con la escena indie hipnotizada por los sonidos del pop más inocente y atemporal.
Pero, no nos engañemos, dar una capa de pintura a las mismas melodías de siempre –sin aportar nada nuevo, sin sacar conclusiones– no es suficiente para salir bien parados, y temas como Never Saw The Point o You Know What I Mean hacen caer su peso sobre el resto del disco, por lo gastados que suenan, más que por falta de calidad o talento. Pueden, sin embargo, respirar tranquilos: este mal que afecta a algunos de los cortes no es generalizado y la soltura con la que desarrollan el conjunto compensa en cierta manera esos momentos más desafortunados. Además, no lo olvidemos, éste es el primer álbum de lo que promete ser una larga carrera y ya han superado el gran primer obstáculo: una identidad sonora muy definida y temas de los que te dejan abducido e hipnotizado. Y es que, al fin y al cabo, este homónimo es uno de los álbumes más divertidos del año. Lamentablemente, se queda en eso y en potitos, aunque no dejan de ser lo suficientemente interesante como para merecer un par de escuchas y quizá quedarse prendado de una de las bandas más llevaderas del circuito.
Dales una oportunidad: si te apetece algo ligero. Cults son el equivalente musical a un yogurt sin azúcar así que lo mejor es bajar la barrera y enfrentarlos como un pasatiempo. Si son especialistas en algo es en alegrar tardes desganadas y viajes cansinos, así es que aprovecha, mételos en el mp3 y llévatelos de viaje.
Tómalo con precaución: si esperas más profundidad que un cubo de playa. Estos neoyorquinos son, en el fondo, unos tipos con ganas de pasarlo bien, y cualquier intento de buscarles más razón de ser es perder minutos. Si no aguantas el Indie pop más plasta, huye a las colinas y ni se te ocurra tratar de entender la letra.

















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