Notas a pie de año
JOSÉ A. LAFUENTE
En Alicante hay estos días algunas actividades gestadas con más ilusión que medios, muy dignas y, algunas, de cierto nivel
Con la digestión aún de la irregular (XIX) pero ya imprescindible muestra de teatro español de autores contemporáneos, va terminando en Alicante este recortado año de actividades culturales en nuestra ciudad. Aún hemos tenido ocasión de asistir a algún evento más, no desdeñable pero de escasa enjundia, y nos hemos trasladado momentáneamente a las salas de cine, donde los estrenos navideños engañan un poco a la crisis (con perdón) y a los telediarios.
Recuerdo un reciente encuentro con un gestor cultural de por aquí. Un encuentro breve en un semáforo, con los coches en paralelo y las ventanillas cerradas. A mi gesto improvisado levantando los hombros y deslizando varias veces índice y corazón por las aletas de la nariz (¿qué pasa en tu sala?), me contestó de inmediato con los dedos en forma de tijeras, abriendo y cerrando con saña; con saña hasta el
punto de que su horrorizada compañera de asiento se protegió instintivamente la nariz con las dos manos. Prometo que yo, de él, no lo habría entendido, pero su astucia y, sobre todo, el picor de los recortes le tenían en estado de excitación y clarividencia.
Bueno, digamos toda la verdad. En Alicante hay estos días algunas actividades gestadas con más ilusión que medios, muy dignas y, algunas, de cierto nivel. Tenemos el Paraninfo de la UA y la Seu de Canalejas, el ADDA, el Principal, el Arniches… pero nada comparable con años anteriores. Hace frío también en la cultura. Estamos pagando por la oscuridad de los negocios automovilísticos, por los marítimos y aeroportuarios, por los temáticos… por tanta tapadera de intereses poco confesables que nos están llevando (sí, ya, tambien la crisis, los mercados, la prima de riesgo -quién será este sujeto-) a una especie de nihilismo cachondo precursor, tal vez, de una Alicante de los bingos y los casinos y del penoso déjà-vu de la política local.
Decía del cine. Una película imprescindible en estos días de tribulación y paranoias es “Un método peligroso” (David Cronenbreg con Michael Fassbender, Keira Knightley,Viggo Mortensen…) Una densa historia cruzada de tres científicos estresados, Spielrein, Jung y Freud (a la porra las jerarquías) que nos muestran las grandezas y miserias del psicoanálisis neonato y de las referencias inmanentes al sexo, al subconsciente, a la política en la Europa de comienzos del s. XX, a los conflictos emergentes y a las consiguientes tragedias bélicas, esas sí, llevadas al cine ad náuseam. La rivalidad entre Freud (Mortensen) y Jung (Fassbender) esquematizada aquí en unos cuantos diálogos amenos y muy bien construidos, nos rescatará por un rato de las garras del colesterol, de las tarjetas de crédito, ay, y de los urdangarines que en el mundo son. Con todas sus inevitables carencias y limitaciones, una peli para no perderse. Texto, ambientación e interpretación notables para una tarde de charla (mmm, aquellos cinefórums) y gin-tonics bien servidos, que no es lo habitual.
No es por provocar, pero les deseo un próspero año dos mil doce.
José A. Lafuente Andújar es licenciado en Filosofía y Letras.

















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