Ciudadanos de primera, ciudadanos de segunda

Almudena Agulló

Almudena AgullóLeo en la prensa que la mitad de los españoles, el 45,7% para ser precisos, considera que es la mujer la que debe renunciar a su carrera profesional para dedicarse al cuidado de la casa y de los hijos; entiendo que en este porcentaje se incluye tanto a varones como a féminas. No dejo de preguntarme en qué siglo y país vivimos. Los datos son de la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de octubre.

Una sociedad que piensa así es una sociedad machista con mayúsculas; bien sea por herencia cultural o bien porque tenemos interiorizado el dicho popular "los hijos son de las madres", la realidad es que la igualdad entre sexos sigue siendo una quimera. Triste pero real.

Si está socialmente admitido y establecido que sea la mujer la que asuma el peso de las tareas domésticas, y del cuidado y educación de los hijos ¿no se está fomentando la discriminación de la mujer en el mercado laboral y, por extensión, la discriminación en otros ámbitos de la vida? O sea, la división de ciudadanos en ciudadanos de primera y de segunda por razón de sexo; algo tan simple como peligroso.

A la luz de estos datos, la sociedad considera que es la mujer "la que debe" reducir su jornada laboral para asumir otro trabajo por el simple hecho de ser mujer; con un pequeño matiz, claro, que ese otro trabajo, las labores del hogar, no está remunerado ni socialmente reconocido. Sigo sin salir de mi asombro.

Cargar sobre las féminas el peso de la casa (léase, hijos, hogar, familia...) conduce inexorablemente a su discriminación laboral; de hecho, en España cobran menos que los hombres por desempeñar las mismas funciones en un puesto de trabajo igual; en concreto, ellas ganan un 21,9% menos que los hombres, según la encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Otra secuela de este papel de ama de casa que, con tanta naturalidad, se atribuye a la mujer, es que conduce a actitudes de dominación del hombre respecto a la mujer en situaciones de la vida cotidiana. Afortunadamente, no podemos meter a todos los hombres en el mismo saco.

¿No son los hijos del padre y de la madre al 50%? ¿Acaso se es peor o mejor padre-madre en función del sexo? ¿Acaso el grado de responsabilidad en la familia, el hogar y respeto a los hijos se mide por razón de sexo?

Quedarnos única y exclusivamente en el dato tan frío como desalentador de una encuesta es quedarnos impasibles y no mover ni un dedo; como personas y como sociedad deberíamos ir un poco más allá... intentando que las nuevas generaciones tengan un cambio de actitud; educándolas en otra cultura, la no machista.

Almudena Agulló  
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Autor: Almudena Agulló