Héroes de cartón
ALMUDENA AGULLÓ
De cómo la sombra de la corrupción tiñe la imagen también de los deportistas, esas personas que tenemos en un pedestal porque asociamos con valores como el esfuerzo o la capacidad de trabajo
En la memoria colectiva está grabada la imagen de la atleta Marta Domínguez, cayéndose al saltar una vaya en la carrera de los 3.000 metros de obstáculos en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008; era la final olímpica; inevitablemente, España, como país, y cada uno de sus ciudadanos, se puso en su piel; en la piel de esa persona que rozó la gloria y se estampó de bruces contra el fracaso.
Por eso, su triunfo posterior en Berlín, proclamándose campeona del mundo de 3.000 metros de obstáculos, elevado a los altares de megatriunfo por los medios de comunicación y la opinión pública, la convirtió en icono de persona que supera sus flaquezas; en heroína de carne y hueso.
No me gusta prejuzgar y detesto juzgar; y, por supuesto, ignoro si realmente esta deportista de élite, recalco deportista de élite, se dopó o si suministró sustancias dopantes a otros deportistas, o si ha cometido algún delito fiscal.
De lo que no tengo ninguna duda, mal que me pese, es de que la mayoría de personas (siendo optimista, no digo todas) tiene un precio; cruzar la delgada e inasible línea que separa el bien del mal es tan tentador como fácil. Es también un camino sin retorno...
Cuando la sombra de la corrupción tiñe la imagen de deportistas como Marta Domínguez o Alberto Contador -en la cuerda floja después de que la Federación Española de Ciclismo haya certificado que ha dado positivo en el estimulante clembuterol en el pasado Tour de Francia- la decepción que sentimos tanto de forma colectiva como individual es aún mayor, si cabe, que en otras ocasiones.
Que los casos de corrupción copen páginas y más páginas de diarios y tiempo en las televisiones y radio y en páginas web, foros en Internet o blogs es en sí noticia, y muy mala.
Porque, no olvidemos, que a los deportistas, por méritos propios, los situamos en un pedestal, ya que encarnan valores como el esfuerzo, la capacidad de trabajo, la constancia... o el afán de superación. Por eso, si se malean, el mito en torno a ellos se quiebra.
De lo que estamos hablando es de la moral, de la ética, de jugar limpio, de los principios y valores que nos hacen discernir lo se debe hacer de lo que no, por encima de leyes y sanciones.
Si tuviéramos una forma científica de medir la catadura moral del común de los mortales, deportistas o no, seguramente nos sorprenderíamos de la cantidad de personas capaces de cruzar ese límite intangible que separa el bien del mal.
Que los héroes terrenales, entendidos como icono, referencia o espejo en el que mirarnos, ya sea como país o como personas, no existen es un hecho tan cáustico y real como la vida misma.
Almudena Agulló es periodista y bloggera.

















Comentarios
#2 Iván Obrador Remiro | Sáb, 05/02/2011 - 20:57
Hola Almudena: Respecto a los
Hola Almudena:
Respecto a los dos ejemplos que pones de Marta Dominguez y Alberto Contador. Mejor que ellos nadie sabe lo que pasó, pero a parte de que quiero pensar y ojalá sean inocentes, ciñéndome en todas las informaciones que han salido pienso que el 0'000000001 de clembuterol no es ni por asomo lo suficientemente grande para que un ciclista gane un Tour. Creo en la versión de que la carne estaba contaminada y que Contador la comió sin saber que existía esa sustancia. Además de que esa cantidad no es influyente como para hacerle ganar un Tour. Pensando mal diría que se persigue a un deportista español, ya sea por parte de los franceses, de la UCI o de todos en general.
Respecto a Marta, pensando mal diría que como a Rubalcaba y su gente de Interior les gusta tanto el utilizar a la Policía y Guardia Civil a su antojo y montar puestas en escena que den que hablar, chivatazos y demás, no me extrañaría que dado el apoyo de Marta y muchos otros deportistas a la candidatura de Rajoy y el PP las pasadas elecciones, se haya hecho una caza de brujas hacia ella. De momento no han demostrado nada, y tras escucharla hablar a mi me convence su versión nuevamente, como la de Contador.
Respecto a la cuestión de los héroes terrenales. La gente, sobre todo los niños, gustan de iconos que les sirva como ejemplo, qué digan "quiero ser como él/ella", deportistas en la mayoría de los casos. Hay gente que para llegar a la cima prefiere coger el camino más corto, hacer trampas, y de cara a la gente vender la moto de lo buenos que son. Yo sigo creyendo que hay gente (deportistas, artistas, políticos, etc.) que de verdad tienen afán de superación, vocación de servicio, que son honestos y auténticos ejemplos a seguir en sus ámbitos y que tendrían la fuerza suficiente para rechazar doparse, rechazar un soborno, no robar o no mentir. Quizás no es lo habitual, pero habérlos, seguro que sí.
Un saludo!
#1 Naara | Jue, 03/02/2011 - 12:58
Estoy de acuerdo,
Estoy de acuerdo, Almudena.
La conclusión es clara; los héroes terrenales no existen. Ya sea porque acaban en el olvido al ser superados por nuevos "héroes", por un "mal paso legal" (léase dopaje, fraudes fiscales, redes, famoseo cutrillo...), por los medios de comunicación... Sea como sea, nuestros "héroes" no son tales, ya que llegan a ser referentes de todo lo bueno y, al final, acaban cayendo de mano de todos aquellos que los ensalzaron en su momento de gloria. Entonces, ¿qué valores definen a nuestros "héroes"?
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