Por mí y por todos mis compañeros...

El cierre de CNN + supone una pérdida de pluralismo además de puestos de trabajo. Sustituir un canal de noticias por un G.H. es sin duda alimento para la incultura social y la falta de criterios frente al poder político

Elena Domínguez

Elena DomínguezYo, que como dice Silvio Rodríguez en su canción, vivo de preguntar saber no puede ser lujo, acabo de terminar el libro del periodista canadiense Terry Gould en el que se describe la historia de siete periodistas de Colombia, Rusia, Filipinas, Bangladesh e Irak, asesinados por investigar y denunciar la corrupción política, la delincuencia de las mafias y los abusos del poder.

En este caso, Gould, que ha sido recientemente homenajeado por la Asociación de la Prensa de Bilbao, denuncia en su libro la impunidad con la que se asesina a nuestros compañeros por el hecho de escribir y preguntar, no sólo en los frentes de guerra sino también en muchos países.
Es cierto que por suerte para nosotros, la vida no corre peligro por el simple hecho de ejercer la profesión, pero no deja de ser verdad por ello, que cada vez se pregunta menos, se investiga poco y se escribe más al dictado de una empresa periodística obsesionada por las cifras económicas y dominada por la agenda de los políticos.

A fuerza de una falta de unidad y de reglas del juego que nos amparen como profesionales, el periodismo en España sigue siendo un ejercicio precario cada vez menos tenido en cuenta por la gestión empresarial que busca dinero rápido olvidando que los proyectos empresariales de comunicación necesitan tiempo y calidad. Un ejemplo actual es el cierre de CNN + que supone una pérdida de pluralismo además de puesto de trabajo. Sustituir un canal de noticias por un G.H. es sin duda alimento para la incultura social y la falta de criterios frente al poder político.

Como dice Joel Simon, Director Ejecutivo del comité para la protección de los periodistas, esta profesión puede ser un oficio bello y cargado de significado, con una capacidad enorme para combatir las injusticias.

A mí me basta recordar en este caso al recién fallecido Marcelino Camacho cuando antes de comenzar un mitin decía: ¡Compañeros! ¿se me oye?

Elena Domínguez es periodista.