No hay mal que por bien no venga
ALFONSO HERRERO
El régimen laboral del funcionariado es el único que puede sostener una Administración Pública objetiva que depende directamente de un gobierno. Como ejemplo, el "estrecho" margen de los políticos para contratar a dedo a su personal de confianza
Esta crisis se ha llevado por delante a muchas víctimas, principalmente las que han perdido su trabajo y lo están pasando económicamente mal. Pero también dejará otras secuelas de las que todavía no somos del todo conscientes. Me refiero a que habrá un antes y un después respecto a la forma de concebir el papel del estado.
Una de las medidas que tomó Zapatero durante aquellos momentos tan delicados en los que no podíamos colocar nuestra deuda en los mercados internacionales fue la de rebajar el sueldo a los funcionarios. Esta decisión estuvo acompañada de una tormenta de opiniones que venían a decir algo así como; "con la que está cayendo vosotros no os quejéis que sois unos privilegiados". Personalmente pienso que la respuesta de los funcionarios ha sido ejemplar y me parece injusto la generalización que se hace de ellos cuando se juzga su trabajo.
El régimen laboral del funcionariado es el único que puede sostener una Administración Pública objetiva que depende directamente de un gobierno formado por políticos elegidos democráticamente. Como ejemplo sólo hay que ver el clientelismo creado con el "estrecho" margen que tienen los políticos para contratar a dedo a su personal de confianza. Además pienso que el sistema es mejorable, como casi todo en la vida, pero en líneas generales funciona bien y ha contribuido a la consolidación del Estado del Bienestar en España. No hay que olvidar que si queremos educación pública se deben contratar a más profesores, si queremos sanidad gratuita se tiene que incorporar a más personal sanitario y si, aunque no queramos, tenemos que vivir en un entorno seguro es conveniente incrementar los efectivos en los cuerpos y fuerzas de seguridad. Esta gente por si alguien no lo sabía también son funcionarios y a veces se juegan la vida realizando su trabajo.
Dicho esto, y dejando tranquilos a los empleados públicos, debemos afrontar que la crisis ha puesto sobre la mesa la sostenibilidad, no sólo del Estado del Bienestar, sino del sistema de la Administración Pública en general; Ayuntamientos, Diputaciones, CC AA, Administración Central y la Unión Europea principalmente. Pero lo peor está en los numerosos apéndices que cada una de éstas lleva incorporados, como por ejemplo algunas de las empresas públicas y organismos autónomos que no sirven para nada.
Si la crisis sirve para adelgazar la Administración Pública por donde de verdad hace falta podremos decir aquello de "no hay mal que por bien no venga". Y nuestros hijos nos lo agradecerán.
Alfonso Herrero es periodista y jefe de Informativos de Radio Orihuela Cadena Ser.
Autor: Alfonso Herrero





.jpg)












Comentarios
Enviar un comentario nuevo