Hércules 4 - Atlético de Madrid 1: Baño, masaje y finezza
TXIQUI MARTÍNEZ
El partido de anoche fue reconfortante para el aficionado y ,sobre todo, para el propio equipo. ¿Cómo es posible ese cambio tan radical en el juego, en la actitud, en el toque y en la combinación y en las ideas?
¿Has visto?- decía uno. No me lo puedo creer -decía otro. En los treinta años que llevo viniendo al campo nunca había visto una primera parte tan completa- me remarcaba un herculano de pro, amigo y aficionado casi visceral. Me llamaron otros amigos que se sitúan al lado del marcador virtual (¿Alguien sabe por qué no funciona nunca?) exultantes, contentos y asombrados ante lo que habían visto en la primera parte. Y al final, cuando la marea de gente sale comentando el partido, lo humano y lo divino, otro colega me dijo todo serio: "Que les paguen, hombre, que les paguen de una vez. Sólo por poder ver este partido se merecen que les paguen ya".
Y es cierto. El partido de anoche fue reconfortante para el aficionado y ,sobre todo, para el propio equipo. ¿Cómo es posible ese cambio tan radical en el juego, en la actitud, en el toque y en la combinación y en las ideas? Son los mismos jugadores que nos apenan cada vez que los vemos jugando en un campo lejano al Rico Pérez ¿Por qué ese cambio tan radical? La verdad es que no lo sé . Ayer Tote volvió a ser el jugador revulsivo, intuitivo, peleón y resolutivo a que nos tiene acostumbrados. La defensa fue el colmo de la "finezza", la colocación y la contundencia con Cortés, Pamarot, Paz y Peña, inmensos y acertados ante tan peligrosos y excelentes jugadores como el Kun Agüero y José Antonio Reyes.
¿Y ese centro del campo? Yo discrepo de los que vieron a Abel Aguilar como el artífice del control y del juego en el mediocampo. Jugó mucho mejor y más rápido que otros días, pero para mí anoche, Matías Fritzler estuvo inmenso, tanto que hasta un tiro suyo se estrelló en el palo mereciendo anotar el gol.
Es cierto que vimos una gran primera parte con un primer gol de Tote repleto de lucha, decisión y picardía haciendo que el palo corto del portero De Gea acogiese el balón por dentro, claro. ¡Y en el minuto 10!
Seguían los ataques por la banda derecha del Hércules, Cortés, Matías, Tote y, de repente en la zona media del área del Atleti, Cortés le pasa un balón a Valdez que con su pierna izquierda agarra el cuero con fuerza y el balón, haciendo una parábola perfecta, se cuela en la escuadra de la portería madrileña. El delirio. Y Quique seguía sin salir del banquillo a pesar de que el precioso y preciosista juego del Hércules, urgía cambios en los colchoneros de actitud o de posición o de lo que fuera... pero no.
A esas alturas de partido –primera media hora– el público empezó a cantar "Drenthe dónde estás" mientras a Calatayud se le escapaba un balón en la única jugada de peligro de los madrileños para que a continuación en el minuto 31 Peña subiese el balón y centrase medido a la cabeza de... ¡Thomert! para hacer el 3 a 0. Increíble por lo desacostumbrado pero real por el juego que estaba haciendo el Hércules.
Y para acabar uno de los 45 minutos mejores en muchísimos años del conjunto blanquiazul, Tote, otra vez Tote, pasa el balón a Trezeguet para que éste, sobre la marcha, la coloque en el palo derecho de De Gea. ¡Baño, sauna y masaje!
Voy a obviar comentar la segunda parte excepto los cambios de Sendoa y Cristian por Thomert, lesionado, y por Tote respectivamente, y Rufete -Rufo para la grada que quería una "manita"- sustituyendo a Valdez. Reyes después de un fallo de Rufete, precisamente, marcó el gol del honor para el Atleti.
Se vaciaron los jugadores (Trezeguet siguió peleando hasta el pitido final, por ejemplo) y sólo hay que recriminarles que no jueguen así casi siempre y lo de ayer sea la excepción.
Tranquilidad , con 22 puntos en el puesto 11 de la clasificación y a disfrutar de la entrada de 2011. Pinta bien.
Txiqui Martínez es periodista.
















