Los medios, según Galipienso

TONI GIL
Doña Carmen, que fuera secretaria general de la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas en el gobierno de don Eduardo Zaplana, ha llegado a la conclusión que estas prácticas audiovisuales le "afectan directamente a su salud psicológica, a su estado de ánimo y, por ello, a su salud mental"

Jueves 7 de julio, San Fermín, y doña Carmen Galipienso esboza en una columna del Diario Información sus reflexiones sobre los medios de comunicación. "He decidido –dice– dejar de ver los telediarios de cualquier cadena, sea ésta del color que sea" y añade "Asimismo he decidido dejar de escuchar en cualquier emisora de radio, sea esta del color que sea, cualquier debate".

Doña Carmen, que fuera secretaria general de la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas en el gobierno de don Eduardo Zaplana, ha llegado a la conclusión que estas prácticas audiovisuales le "afectan directamente a su salud psicológica, a su estado de ánimo y, por ello, a su salud mental".

Finaliza su escrito afirmando que "los medios de comunicación tienen que replantearse el papel que deben jugar en esta terrible crisis… pueden hundirnos más… hemos despertado a la terrible realidad pero, por favor, no nos lo recuerden a cada momento".

Cuenta que en una ocasión le preguntaron a Harold Wilson –un político de verdad– cuánto tiempo empleaba en preparar un discurso de diez minutos.

Un par de semanas.

¿Y un discurso de una hora?

Una semana.

¿Y un discurso de dos horas?

Puedo empezar ahora mismo.

No digo yo que haya redactado la columna en diez minutos, pero –desde luego– no lo ha hecho en dos semanas, tiempo que hubiera sido más que suficiente para ampliar sus reflexiones. Hasta ahora he oído, leído y visto echarle la culpa de la crisis a los banqueros, a los especuladores, a los chinos, a las agencias de calificación, a los promotores insaciables y, desde luego a los políticos del gobierno. ¡Pero a los medios… doña Carmen!, bueno no a todos porque parece –según la leo– que no ha dejado de ojear ni de hojear los periódicos, quizás porque ello le permite publicar sus acusaciones.

Es curioso, qué pena que no hubiera estado usted, como está ahora, en el Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunidad Valenciana, cuando su "jefe" de entonces, don Eduardo, ninguneaba a los medios que no le eran adictos y hasta trataba de frenar que les llegara la publicidad.

En una cosa tiene usted muchísima razón: hay debates y espacios informativos impresentables, pero quizás debiéramos empezar por nuestros propios medios, los públicos valencianos, que soportamos estoicamente todos los contribuyentes.

Toni Gil es periodista.

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