Dos regalos de Navidad y otros dos golazos
TXIQUI MARTÍNEZ
A pesar de los esfuerzo no se pudo conseguir el tercer gol. Otro de los ingredientes de la jornada fue el regreso de un jugador querido y añorado como ninguno: Tote.
Hubo de todo en el partido de este domingo prenavideño en el Rico Pérez contra el Valladolid. Y cuando digo de todo, me refiero a todo lo que hace que un partido de fútbol te enganche con sus pesares y alegrías correspondientes.
Se notaba que la gente o estaba de puente o descansando de él o visitando los centros comerciales y las calles de Alicante, porque la entrada fue más bien floja no llegando a los diez mil espectadores. Había también cierta desconfianza hacia el equipo castellano -a pesar de que venía con muchas bajas-, porque es uno de los que han presentado credenciales para la lucha por la Primera División.
El Hércules tuvo que recomponer la defensa por la baja de Samuel (con esguince de tobillo está k.o. para un mes) sacando al polivalente Arbilla y bajando a Rivas y dejando la salida para Abel y Tiago, como siempre. Míchel, Calvo y Aganzo completaban la alineación de Juan Carlos Mandiá. Por parte del Valladolid se vió enseguida que el peligro llegaba por las bandas a cargo de Cofre y Nauzet buscando a Javi Guerra que la portería estaba bien defendida.
Tras unos primeros minutos llega el primer mazazo. Precisamente el delantero Javi Guerra se interna en el área de Falcón y desde la derecha saca un tiro flojo, resbala el portero herculano y la pelota entra mansamente en la portería. Cero a uno sin comerlo ni beberlo y al minuto 9 del encuentro. Replicó el Hércules con dos tirazos uno de Míchel por la izquierda de la portería que Jaime desvía a córner y otro de Peña que el portero también desvió a la esquina. El portero del Valladolid, por cierto, confirmó, a lo largo del encuentro, que es uno de los valores del equipo sin lugar a dudas.
Mientras tanto, la parroquia se deshacía en lamentos tipo de “…lo que es el fútbol, llegan una vez y marcan de carambola además” o “ …bueno, si es que no hay más. No hay delantera. A ver si ficha Ortiz”. Más cosas: En una dura entrada de rodilla contra rodilla aguanta Diego Rivas (para mí una de los jugadores con más garantías) renqueante en el campo mientras que para colmo llegó el segundo regalito de la jornada.
Muchas veces en estas crónicas he criticado un defecto del juego de Abel Aguilar y he advertido del peligro de ese defecto: La pérdida del balón. Y ayer lo hizo otra vez. Perdió un balón absurdo en el medio campo, cuya consecuencia fue el segundo gol del Valladolid y la consiguiente reacción del respetable entre el silencio y algunos silbidos hacia el colombiano.
De momento en esa primera parte ya se dieron algunos ingredientes del fútbol: Errores, goles, lamentos, ocasiones, paradas e incluso lesiones.
En la reanudación, salió Sardinero por Rivas lesionado y el partido se presentaba mal para el Hércules. Pero en esas grandezas del fútbol a la que me refería en esta crónica, llegó la emoción: En el minuto 50, a la salida de un córner botado por Carlos Calvo a la derecha de la portería visitante, llegó Abel Aguilar- sí el mismo que propició el segundo gol del Valladolid y el mismo al que empezaron a pitar- y de un cabezazo lleno de rabia y reivindicación, marcó el primer gol del Hércules que levantaba los ánimos y daba esperanzas al equipo y a la afición.
No sé cuántos córners más sacó Calvo, principalmente desde el banderín derecho de la portería de Jaime, pero la verdad es que ese lanzamiento se convirtió casi en protagonista del partido. Y lo fue porque en el minuto 56- apenas cinco más que el primer gol- llegó Aganzo y cabeceó - otra vez- , marcando el empate a dos. El delirio y el grito de guerra: “A por ellos”
Más ingredientes: La expulsión y la tangana y, por supuesto, el árbitro.
Conforme marcaba Aganzo, el árbitro expulsaba al 7 del Valladolid (Nafti Alemán) por protestarle el gol con una amarilla anterior. A la calle. Por cierto el árbitro fatal y ya van… no sé cuantos trencillas que han pasado por el rico Pérez dejando constancia de su ineptitud. Pero “es lo que hay”, como se dice ahora.
En el minuto 60 Sergio sustituyó a Juanra y el Hércules siguió buscando el tercer gol aunque el Valladolid no dejó de tener peligro en sus contraataques aunque jugara con diez.
A pesar de los esfuerzo no se pudo conseguir el tercer gol, en parte también, por el buen hacer de Jaime que desvió con la punta de los dedos un tiro colocado de Míchel después de una excelente internada.
Otro de los ingredientes de la jornada fue el regreso de un jugador querido y añorado como ninguno: Tote. El capitán regreso al césped en el minuto 78 del partido sustituyendo a Mora. Fue recibido con una gran ovación que le acompañó en cada toque de balón y en una “chicuelita” que realizó con el balón en los pies el centro del campo. Esa fue una gran noticia para el quipo y para él mismo.
Al final empate y las cosas siguen como estaban. No podemos despegarnos de los perseguidores que cada semana son más y mejores. Quizá debamos confiar en que se recuperen lesionado y enfermos y que la suerte nos visite con más frecuencia.
El próximo partido será de los de frío de verdad porque nos vamos a Soria a enfrentarnos al Numancia. Saludos.
Txiqui Martínez es periodista.

















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