Frente al cibersilencio más libertad de expresión
Los hechos que ponen de manifiesto la solidaridad y la libertad que la red respira son tomados por países totalitarios y democráticos como una amenaza para su hegemonía política y su control sobre las personas
ELENA DOMÍNGUEZ
Decía Dominique Wolton, principal referente europeo en materia de comunicación, que comunicar no significa intercambiar información entre personas que no comparten los mismos valores e intereses, sino que, implica sobre todo la aceptación del otro para establecer relaciones sociales que contribuyan al mejor desarrollo de la vida como seres humanos.
Las nuevas tecnologías nos han traído esta posibilidad. La del conocimiento y aceptación del otro, de su cultura y costumbres, de sus problemas y sus ventajas. A través de las redes sociales, se establecen relaciones, se obtiene información al instante sobre países, sucesos, ámbitos de conocimiento o personas, a las que nunca hemos visto y sin embargo tratamos como si compartiéramos rellano de escalera. Vivimos a cientos o miles de kilómetros y nos comunicamos con total asiduidad laboral o personal.
También conocemos a través de internet las injusticias sociales, la represión y los conflictos bélicos, aireándose con la misma velocidad vertiginosa con la que suceden. Lo acaecido en Túnez es buen ejemplo de ello. Gracias a la información vertida en internet por periodistas, ciudadanos, bloggers y demás fauna internauta, se ha puesto de manifiesto la dureza de un régimen totalitario como era el de Ben Ali, huido ahora de su país tras el intento fallido de acallar las revueltas ciudadanas por medio de la violencia.
Sin embargo, hechos como este, que ponen de manifiesto la solidaridad y la ansiada libertad que la red respira en muchas partes del mundo o sitios como Wikileaks y la transparencia en la información, son tomados por muchos países totalitarios y también por unos cuantos democráticos como una amenaza para su hegemonía política y su capacidad de control sobre las personas. Según datos de Reporteros sin Fronteras, los principales países que violan la libertad de expresión en la web son, Arabia Saudí, Myanmar, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Irán Uzbekistán, Túnez, Siria, Turkmenistán y Vietnam. Países bajo vigilancia por implantar sistemas de filtrado son Australia y Corea del Sur. Y es que cada vez más naciones se suman al interés por regular la red al margen de la sociedad civil.
La cibercensura impuesta en lugares como China implica que para la red hechos como la matanza de Tianamen nunca han existido, borrando con ello las huellas de la historia y del conocimiento. Sin llegar tan lejos, en países como el nuestro donde los partidos políticos controlan la práctica totalidad de los organismos públicos que deberían ser independientes para así controlar al poder, la red se ha convertido ya en representación real de la sociedad y de los intereses ciudadanos.
Elena Domínguez es periodista.
















