Sporting 2 - Hércules 0: La vida sigue igual
¿De qué ejerció el Hércules ante el Sporting? ¿De sicoanalista o de diván? ¿De revulsivo y aliciente o de sparring o de bebida energética?
TXIQUI MARTÍNEZ
A las seis en punto de la tarde del pasado sábado ya había localizado el partido en la pantalla del ordenador y me recosté en la chaiselongue para ver el partido tranquilamente, contento de que no fuera lunes. Al minuto, perdón al medio minuto, ya me entró el mal carácter y no tenía ganas de ver el susodicho partido porque, como todo el mundo sabe, a los 23 segundos, Barral empujó a Peña –según jura y perjura el buen defensa– y nos había clavado el primero junto al poste izquierdo de la portería de Calatayud.
¿De qué ejerció el Hércules ante el Sporting? ¿De sicoanalista o de diván? ¿De revulsivo y aliciente o de sparring o de bebida energética? Pues no lo sé, pero parece que los del Sporting le respondieron con un "… es la última oportunidad para el míster Preciado y por eso os vamos a ganar y además voy a comerme la hierba y los chavales de la cantera van a marcar goles". Bueno, un capítulo más de ese gran misterio, insondable y desconocido, que son las actuaciones de este equipo fuera de casa.
Y lo peor es que no sé quién va a resolver el enigma: El entrenador no puede por lo visto y los jugadores tampoco, también por lo visto. ¿Es quizá el dinero el problema y la causa? No creo porque jugarían mal todos los partidos incluidos los de casa y además la profesionalidad de casi todos ha quedado demostrada ¿Son las ausencias y lesiones? Podría ser pero no, porque en el Molinón faltó Paz pero estaban Trezeguet, Valdez y Tote y en el segundo tiempo salieron Kiko, Drenthe y Cristian que no aportaron nada e incluso pudo ser peor porque el holandés casi sale lesionado al final del partido.
Luego descartemos: entrenador no, Money no, lesiones tampoco y ausencias menos así que… sigue sin resolverse el gran misterio.
Pero volvamos al partido del sábado. Sinceramente al Sporting -y a su técnico sobre todo-, le iba la vida en el envite; por eso quizá fueran los propios jugadores los que decidieron salir con ese ímpetu que descolocó a los herculanos y ese espíritu que hizo que el chaval Cases metiera un precioso gol a la media hora de juego poniendo el cuero inalcanzable para Calatayud ajustado a su palo derecho. Nada que objetar al partido que no dio más de sí, desde el punto de vista alicantino, aunque válido de nuevo para adentrarnos, como decía antes, en esos misterios que se generan puntuales y puntalmente en los territorios que visitan los nuestros y que de momento no tiene explicación.
No obstante debería alguien o quizá el conjunto de jugadores plantearse un puntazo de agresividad en las salidas porque como bien dijo esta semana no recuerdo quién "…como no puntuemos fuera estamos jodidos".
Segunda vuelta. Próxima estación San Mamés. Y les aseguro que nadie quiere pensar en lo que viene después de La Catedral porque cerca de La Masía, fue el único lugar donde se ganó. Como siga la vida igual en los partidos que nos quedan fuera, estamos jodidos y no nos libran ni santos, ni iglesias, ni catedrales. Ni siquiera la Santísima Faz. Saludos
Txiqui Martínez es periodista.
















