La valiosa opinión de los lectores
DEMETRIO MALLEBRERA VERDÚ
Los medios, convertidos en empresas que viven para ganar dinero, creen que disponer de este tipo de negocios es influir poderosamente en una tarea instructora del consumidor de su producto
Titulamos nuestra anterior entrega con la expresión de que "en el periodismo la ciudadanía reflexiona", frase elocuente como pocas, que dijo el veterano reportero y hoy profesor de ética periodística Javier Darío Restrepo en la entrevista que se le hizo. Los informadores lo han tenido eso muy claro desde el principio de los tiempos en que esta tarea tuvo el rango de profesión, pero no del mismo modo los medios, convertidos en empresas que viven para ganar dinero, creen que disponer de este tipo de negocios es influir poderosamente en una tarea instructora del consumidor de su producto. En realidad, la adquisición de un medio u otro, y dentro del medio el soporte, obedece a diversas razones, siendo la principal la que se refiere al ámbito ideológico de productores y compradores quienes, a su vez, indagan de vez en cuando cuál es el perfil del usuario para seguir por esa o por otra línea, o para cambiarse de prenda o artículo a adquirir siquiera sea para probar otras cosas que no sean tan redundantes en su aspecto especulativo o fantasioso.
Estamos acostumbrados a que se hagan encuestas, de las que los medios son los primeras en sacarles partido y, por tanto, muchas veces, en reproducirlas. Pero existe también otro instrumento, normalmente utilizado también desde el principio, empezando por las ventas, las suscripciones, las devoluciones, que no nos hablan sólo de mercado, sino de apetencia o de desgana. Cuando los datos son fabulosos, el primero en saberlo, por difusión, es el usuario, a quien incluso se le dan las gracias por su contribución a la causa. Pero la verdadera ayuda está en la participación directa, a través de artículos de opinión, cartas al director, páginas del lector, incluso del "defensor del lector"; la cooperación por las ondas y las imágenes en movimiento siempre han dado un magnífico resultado siempre que no intervengan personas previamente aleccionadas o que lo que dicen o hacen quede sesgado a gusto del editor del programa. Claro que, desde el principio, esto fue así y los empresarios se empeñan en que siga la bola, si tenemos en cuenta que antes y ahora todavía se dice que tal medio o soporte era o es "órgano de difusión de tal o cual partido político", ¡para qué queremos engañarnos! Y hay que ver qué claro que te lo dice la ciudadanía: ¿no es sospechoso tanto magnificar anécdotas cuando vivimos en permanente desastre?
Demetrio Mallebrera Verdú es escritor y periodista.
















