Argumentarios
VICENTE CLIMENT
Esta expresión, acuñada por el PP, ampara las principales tesis y respuestas que los dirigentes de ese partido deben esgrimir sobre asuntos de actualidad ante los medios de comunicación y auditorios diversos a los que se vean obligados a enfrentarse
Todos los que hemos cubierto alguna vez con cierta intensidad la información política sabemos que existen los manuales de consignas de partido, comúnmente conocidos ahora como argumentarios. Esta expresión, acuñada por el PP, ampara las principales tesis y respuestas que los dirigentes de ese partido deben esgrimir sobre asuntos de actualidad (muchas veces generados fuera del alcance natural del político local) ante los medios de comunicación y auditorios diversos a los que se vean obligados a enfrentarse, y de los que surgen preguntas de lo más dispar. La razón de ser del argumentario es la de definir y concentrar el mensaje, evitando la dispersión de ideas sobre una misma cuestión, y dando ya de paso sensación de coincidencia y coherencia, sin fisuras, sin desavenencias, sin contradicciones programáticas o ideológicas. Es fácil saber qué dice el argumentario de hoy: basta con extraer el mínimo común múltiplo de las declaraciones del día de los representantes de un mismo partido político. Los argumentarios también son enviados –normalmente por email– como deferencia a algunos periodistas, que los utilizan para elaborar sus crónicas o comentarios. Pero sin publicar su contenido. Mejor dicho, sin contar que existe una directriz sobre determinado asunto. Hasta ahora. Esta semana he visto ya un par de teletipos (después usados en algún titular destacado de portada) con referencias explícitas al argumentario del PP. De lo que se puede deducir que el filtrador es un recipiendario de nuevo cuño, alguien que hasta hace poco no lo recibía, o un despechado. Porque lo que esta persona consigue filtrando el contenido del argumentario –vamos a ver qué medidas toma el PP– es anular su efectividad al revelar que aquella opinión en la que tantos de un mismo partido coincidían casi palabra por palabra no es sino una orden disciplinaria. Y lo que obliga ya se sabe que puede servir para vencer, pero no para convencer.
Vicente Climent es periodista.

















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