La universidad y la empresa, cada día más cerca
JAVIER LÓPEZ MORA
Es imprescindible que en la sede Universitaria, se destaquen e inculquen los valores empresariales más positivos; la visión práctica de los empresarios y métodos prácticos de gestión y relación en el mundo de las empresas y sobre todo la pérdida del miedo
Mucho se habla de la necesaria cooperación de la Universidad y la empresa. Ha sido una constante la crítica reivindicativa en el posicionamiento de las organizaciones empresariales sobre la poca conexión, cuando no aislamiento, de la universidad en general con el mundo empresarial. Las universidades raras veces tenían en cuenta el sentir empresarial, los estudios y carreras curriculares iban por caminos independientes sin toma de razón ni intervención siquiera episódica del pensar de la empresa. Se establecían formatos, asignaturas y profesorado con poca conexión con el empresariado y sin tener en cuenta las necesidades del mercado de trabajo.
Afortunadamente, algo empezó a cambiar desde hace algún tiempo. El acercamiento de las universidades a las organizaciones empresariales y aquellas en sus órganos, como los Consejos Sociales, la realización de practicums empresariales de actividades en las que la presencia empresarial y su sentir ha ido y sigue destilando una visión más pragmática, viva y vinculada a la realidad que antaño. Las vetustas torres de marfil universitarias van cayendo, la imprescindible ósmosis entre el Alma Mater y la Empresa va produciéndose paulatina e inexorablemente, como siempre debió ser. La necesaria unión entre el saber y el hacer. Entre la formación teórica y la práctica en el atribulado mundo empresarial va confirmándose mediante un mejor conocimiento, con la creación de mecanismos articulados como las Fundaciones, los Parques Científicos, las OTRIS, en definitiva, a través de un proceso creciente e imparable de normalización entre dos realidades: la académica y la empresa, que no deben ni pueden vivir ajenas unas a otras. Desterrar el autismo universitario que tampoco aportó al mutuo conocimiento e ir conformando una sólida cultura que se asiente en la aproximación recíproca, en el conocimiento mutuo y en el ensamblaje transversal de las realidades empresariales en todos los estudios y carreras. Solo el fomento del emprendedurismo en nuestras Universidades (como en las de EEUU), la introducción en la formación de la cultura emprendedora (en todos los tramos educativos y por supuesto en los estudios superiores) nos dará el definitivo empuje que necesita nuestra sociedad.
Es imprescindible que en la sede Universitaria se destaquen e inculquen los valores empresariales más positivos; la visión práctica de los empresarios y métodos prácticos de gestión y relación en el mundo de las empresas y sobre todo la pérdida del miedo: al inicio de la aventura empresarial y al fracaso. A volver a empezar cuando se cae; a mejorar continuamente los conocimientos y a establecer las mejores prácticas.
Solo así ganaremos todos; multiplicaremos y fortaleceremos nuestro tejido empresarial y nuestras universidades subirán en el escalafón mundial del que ahora estamos alejados. En definitiva, solo bien para la sociedad se extrae de ello.
Javier López Mora es secretario de Coepa.

















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