Tristeza y abatimiento general
TXIQUI MARTÍNEZ
Fue un partido malo y el equipo jerezano nos ganó por la mano en todo. En primer lugar en competitividad, en ganas y en lucha. Después nos ganó en planteamiento y por último, fueron mejores que nosotros
Teníamos ciertas esperanzas en volver a ocupar el liderato. Se dieron resultados de esos que sirven para recordar la humildad y nuestro carácter mortal en la cabecera de la tabla y el Hércules se podía aprovechar de ellos, volviendo a compartir liderato con el Depor, si ganábamos. No sólo no fue así, sino que el fuelle no aguantó y el aire empezó a salir del globo herculano deshinchándose poco a poco hasta acabar fundido.
No quiero señalara a nadie porque bastante tenemos todos –jugadores y aficionados– con ver por televisión el partido que ofreció el Hércules en el estadio Chapín de Jerez de la Frontera el pasado sábado a las cuatro de la tarde. Tampoco quiero volver a los tópicos que hemos estado manejando esta temporada -lesiones, enfermedades, sancionados y plantilla corta- porque no vale la pena.
Fue un partido malo y el equipo jerezano nos ganó por la mano en todo. En primer lugar en competitividad, en ganas y en lucha. Después nos ganó en planteamiento y por último, fueron mejores que nosotros.
Se notaron en exceso ausencias como las de Abel Aguilar y Míchel porque Sardinero no está a la altura cuando se le necesita y Tiago Gomes debe tener algún problema serio –físico o de concentración– porque ya lleva semanas que está, según dice el famoso poema, “como ausente”. Si a estas ausencias le sumamos que Felipe Sanchón, Tote y Aganzo que salieron en la segunda parte sustituyendo al propio Tiago, Urko y a Sardinero, no pudieron echarse el partido a las espaldas, pues tenemos el resultado que fue.
La defensa tampoco tuvo su día. El capitán Peña estuvo fallón y dubitativo y el central que sustituyó a Mora, el chaval Sergio Alejandro, tampoco estuvo fino y acabó expulsado. Por cierto expulsado también fue Diego Rivas por una absurda acción en el centro del campo y el minuto 90, que en la televisión se vio clara y punible a pesar de la levedad y casi imperceptibilidad de la falta.
El Hércules perdió el balón siempre de una forma rápida a lo largo de todo el partido. Tan es así, que a los 13 minutos ya iba el Xerez ganando por uno a cero. Menos mal que Urko la clavó de cabeza cinco minutos después y todos pensamos que podía ser posible la remontada y volver a coliderar la clasificación. Fue una vana esperanza. Fallaron tanto Arbilla (que por cierto se pierde el próximo partido al recibir la quinta amarilla) como Diego Rivas que cumplió pero le faltó ese plus que tiene el excelente jugador manchego y que quizá le proporciona Abel Aguilar.
Los jerezanos se fueron al descanso con 2 a 1 y ahí se acabó el partido. En la reanudación, como digo, supieron controlar el partido y el Hércules no aprovechó las oportunidades que tuvo y que las hubo.
La sensación, como digo, fue triste y anodina como la tarde fría y lluviosa que hubo en Jerez. La decepción y el abatimiento se apoderaron del equipo y nada les animó, les ilusionó o les despertó de su especie de letargo invernal. Es verdad que aunque la nota media sea baja también es cierto que no bajaron la guardia y uno de los que sobresalieron fue –como casi siempre– Carlos Calvo que peleó y puso en bandeja el balón en la cabeza de Urko Vera en un saque de la falta esquinado y que supuso el empate. Lo demás, mediocridad y apatía. Y lo siento porque nos hace falta alegría e ilusión, coraje y fútbol para volver a pensar en cosas más grandes.
Hay siete equipos en un puño arriba de la tabla. Es verdad que faltan un montón de partidos y de puntos, pero no hay que alejarse de los primeros puestos bajo ningún concepto y eso pasa por ganar al Huesca el próximo sábado en el Rico Pérez. Saludos.
Txiqui Martínez es periodista.
















